¿Qué es el Tiempo pascual?



La fiesta de la Pascua (del griego paska, a su vez del hebreo pesa¿, que significa "paso", "pasar") es la mayor celebración del calendario litúrgico cristiano. Conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús, el evento central de la fe cristiana.

La Pascua celebra la resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado, según se relata en el Nuevo Testamento de la Biblia. Es la celebración más importante de la Iglesia cristiana.

El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = "pentecostés", vividos y celebrados como un solo día: "los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo" (Normas Universales del Año Litúrgico, n 22).

El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés. Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas, hasta Pentecostés. Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado de la muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es la pascua también de la Iglesia, su Cuerpo, que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por medio del Espíritu que Cristo le dio el día del primer Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico.

Los judíos tenían ya la "fiesta de las semanas" (ver Dt 16,9-10), fiesta inicialmente agrícola y luego conmemorativa de la Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua. Los cristianos organizaron muy pronto siete semanas, pero para prolongar la alegría de la Resurrección y para celebrarla al final de los cincuenta días la fiesta de Pentecostés: el don del Espíritu Santo. Ya en el siglo II tenemos el testimonio de Tertuliano que habla de que en este espacio no se ayuna, sino que se vive una prolongada alegría.

La liturgia insiste mucho en el carácter unitario de estas siete semanas. La primera semana es la "octava de Pascua', en la que ya por tradición los bautizados en la Vigilia Pascual, eran introducidos a una más profunda sintonía con el Misterio de Cristo que la liturgia celebra. La "octava de Pascua" termina con el domingo de la octava, llamado "in albis", porque ese día los recién bautizados deponían en otros tiempos los vestidos blancos recibidos el día de su Bautismo.

Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensión del Señor, ahora no necesariamente a los cuarenta días de la Pascua, sino el domingo séptimo de Pascua, porque la preocupación no es tanto cronológica sino teológica, y la Ascensión pertenece sencillamente al misterio de la Pascua del Señor. Y concluye todo con la donación del Espíritu en Pentecostés.

La unidad de la Cincuentena queda también subrayada por la presencia del Cirio Pascual encendido en todas las celebraciones, hasta el domingo de Pentecostés. Los varios domingos no se llaman, como antes, por ejemplo, "domingo III después de Pascua", sino "domingo III de Pascua". Las celebraciones litúrgicas de esa Cincuentena expresan y nos ayudan a vivir el misterio pascual comunicado a los discípulos del Señor Jesús.

Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de este Tiempo en la Santa Misa están organizados con esa intención. La primera lectura es siempre de los Hechos de los Apóstoles, la historia de la primitiva Iglesia, que en medio de sus debilidades, vivió y difundió la Pascua del Señor Jesús.
La segunda lectura cambia según los tres ciclos: la primera carta de San Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.

Aspectos Clave del Tiempo de Pascua:
  • Duración: Son 50 días (siete semanas) desde el Domingo de Resurrección hasta el Domingo de Pentecostés.
  • Significado: Es el tiempo más importante del año litúrgico, centrado en la fe cristiana: la muerte y resurrección de Jesús.
  • Octava de Pascua: Los primeros ocho días (del domingo de Resurrección al siguiente domingo) constituyen la Octava de Pascua, celebrándose cada día como una solemnidad del Señor. Es un modo de prolongar la alegría del día inicial. En cierto sentido, cada día de la octava es como un pequeño domingo.
  • Eventos Principales: Incluye la fiesta de la Ascensión del Señor (cuarenta días después de la Pascua) y concluye con Pentecostés, que marca la venida del Espíritu Santo.
  • Cirio Pascual: La presencia de esta vela grande, encendida en las celebraciones, simboliza a Cristo resucitado y la luz.
  • Regina Caeli: Esta oración mariana sustituye al Ángelus durante todo este tiempo.
  • Color Litúrgico: El blanco es el color predominante, simbolizando alegría, pureza y la luz de Cristo resucitado.
  • Signos Litúrgicos: Se caracteriza por la alegría, el uso de ornamentos blancos y la omisión de ayunos, enfatizando la victoria de Cristo.




El Tiempo de Pascua es considerado "un gran domingo", una prolongación de la alegría pascual durante la cual la Iglesia celebra la nueva vida en Cristo

Sinónimos y Términos Relacionados:
  • Tiempo Pascual.
  • La Cincuentena.
  • Tiempo de Pascua.
  • El Gran Domingo (o magna dominica), para referirse a la totalidad de los 50 días.
  • Domingo de Resurrección / Domingo de Gloria (el día inicial).
Este período es el corazón del año litúrgico, invitando a la comunidad cristiana a vivir la alegría de la nueva vida en Cristo

Sábado de Lázaro


El Sábado de Lázaro en la Cristiandad oriental (formado por la Iglesia ortodoxa y la Ortodoxa oriental
Se refiere a la fiesta movible anterior al Domingo de Ramos al que está vinculada litúrgicamente. Celebra la resurrección de Lázaro de Betania. Betania aparece registrada en el Nuevo Testamento como una pequeña aldea de Judea, hogar de los hermanos María de Betania, Marta y Lázaro, así como de Simón el leproso.

El Evangelio de Juan informa que "Seis días antes de la Pascua, Jesús llegó a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado |de entre los muertos."
Presumiblemente, es donde pasó el Gran Sabbat que ocurre inmediatamente antes de la Pascua, antes de su entrada triunfal en Jerusalén. Se dice que Jesús se alojó allí durante la Semana Santa, y es donde tuvo lugar la su unción por María, la hermana de Lázaro, unos días después, el Miércoles Santo.

Historia
La antigüedad de esta conmemoración queda demostrada por las homilías de San Juan Crisóstomo (349-407), San Agustín de Hipona Regia (354-430), y otros. En los siglos VII y VIII, San Andrés de Creta, San Cosme de Maium y San Juan Damasceno escribieron himnos y cánones especiales para la fiesta, que todavía se cantan.

Aspectos litúrgicos 
El Sábado de Lázaro y el Domingo de Ramos ocupan juntos una posición única en el año eclesiástico, como días de alegría y triunfo interpuestos entre la penitencia de la Gran Cuaresma y el luto de la Semana Santa

Servicios divinos
Durante la semana anterior los propios en el Triodion de Cuaresma rastrean la enfermedad y luego la muerte de Lázaro, y el viaje de Cristo desde más allá del Jordania hasta Betania. Esta semana se conoce como la "Semana de las Palmas" o la "Semana florida"

La posición del Sábado de Lázaro se resume en el primer sticheron cantado en las vísperas del viernes:
Habiendo completado la cuarenta días que traen provecho a nuestra alma, Te suplicamos en Tu amor por el hombre: Concédenos también contemplar la Semana Santa de tu Pasión, para que en ella glorifiquemos tus poderosos actos y tu inefable dispensación por nosotros, cantando unánimes: Oh Señor, gloria a Ti.

Durante las vísperas del viernes, la lectura del Génesis (que comenzó el primer día de la Gran Cuaresma) concluye con la descripción de la muerte, el entierro y el duelo de Jacob (49:33-50: 26) y el viernes por la noche, en completas, se canta un Canon sobre la Resurrección de Lázaro de San Andrés de Creta; se trata de un raro canon completo, que tiene los nueve canticulos.

Las lecturas de las Escrituras y los himnos de este día se centran en la resurrección de Lázaro como presagio de la Resurrección de Cristo y prefiguración de la Resurrección universal. La narración evangélica se interpreta en los himnos como ilustración de la dos naturalezas de Cristo: su humanidad al preguntar: "¿Dónde lo habéis puesto?". (11:34), y su divinidad al ordenar a Lázaro que saliera de entre los muertos (11:43). Varios de los himnos, escritos en primera o segunda persona, relacionan simbólicamente la muerte de Lázaro, su sepultura y los lazos del entierro con el estado pecaminoso del individuo. Muchos de los himnos resurreccionales del servicio dominical normal se cantan mientras que oración por los difuntos, prescrito los domingos, está permitido.

Durante la liturgia divina, el himno bautismal, "Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo"(6:3) sustituye al Trisagio indicando que éste había sido un día en el que se realizaban bautismos y en algunas iglesias hoy en día los adultos conversos siguen siendo bautizados en este día.

¿Qué es una Erección canónica?



Cuando una capilla o cuasiparroquia se eleva a la categoría de parroquia, se denomina erección canónica o simplemente se dice que la iglesia fue erigida en parroquia por decreto del obispo diocesano.

Este acto formal convierte a un centro de culto dependiente en una estructura autónoma con libros propios, administración y párroco.

Erección Canónica: Es el término formal utilizado por el Derecho Canónico para la creación oficial de una nueva parroquia, otorgándole personalidad jurídica propia.

Elevación a Parroquia: Se utiliza coloquialmente cuando una capilla (iglesia no parroquial dependiente de otra), rectoría o cuasiparroquia recibe el estatus oficial de parroquia.

Parroquialización: Proceso de convertir un área pastoralmente dependiente en una parroquia independiente.

Contexto clave:
La diferencia radica en que la capilla depende de una parroquia y la parroquia tiene su propio territorio, párroco y registros sacramentales.

El acto definitivo es la firma del decreto por parte del arzobispo o obispo, usualmente tras aprobarlo con el consejo presbiterial.

¿Qué es la elevación a parroquia?
Una iglesia se eleva a parroquia cuando se le otorga el estatus de parroquia, es decir, cuando se le reconoce como una comunidad de fieles con un pastor propio

¿Cómo se eleva a parroquia una iglesia?
• Se considera la concentración de personas
• Se considera la demanda que registran en los sacramentos
• Se considera que la zona tiene una alta participación religiosa

¿Quién se encarga de la parroquia?
• El párroco es el pastor propio de la parroquia
• El párroco es encomendado por el obispo diocesano
• El párroco tiene la dirección del templo

La erección canónica es el acto jurídico formal por el cual la autoridad eclesiástica competente (generalmente un obispo o la Santa Sede) funda, instituye o reconoce oficialmente una nueva entidad dentro de la Iglesia Católica —como parroquias, diócesis, institutos religiosos o asociaciones— otorgándole personalidad jurídica propia y capacidad de obrar.

Aspectos Clave de la Erección Canónica:
Fundamento Legal: Es el reconocimiento oficial de una institución según el derecho canónico vigente.
Autoridad: Corresponde al ordinario del lugar (obispo) erigir parroquias, tras consultar a la Santa Sede si es necesario.
Proceso: Implica un decreto escrito, y a menudo incluye la profesión de fe y juramento de fidelidad del nuevo párroco o superior en una ceremonia.
Efectos: La entidad erigida adquiere personalidad jurídica, lo que significa que puede tener bienes propios, firmar contratos y actuar como entidad legal dentro de la Iglesia.
Ejemplos: Se aplica a parroquias, seminarios, monasterios, casas religiosas, diócesis y nuevas comunidades de laicos consagrados.

En el caso de monasterios o casas de religiosos, se requiere el permiso escrito del obispo diocesano, y en ciertos casos, la aprobación de la Santa Sede, especialmente para clausura.

Erección Canónica de un Monasterio



Una casa religiosa (monasterio o convento) es una residencia fija de personas religiosas. Supone, por tanto, la habitación continua de una comunidad estrictamente llamada, gobernada por un superior y que sigue la regla prescrita para la orden respectiva. Esa casa religiosa ha de distinguirse de una granja o finca, de una villa o lugar de recreación, y de un hospicio o lugar para la recepción de religiosos itinerantes. Las condiciones para la erección legítima de un monasterio son:

(1) el permiso de la Santa Sede. Esto es cierto para países sujetos al decreto “Romanos Pontifices” (es decir, los Estados Unidos, Inglaterra, etc.); también se requiere para Italia. Fuera de Italia y en países misioneros generalmente, la cuestión es muy disputada por los canonistas;

(2) el asentimiento del ordinario. Esta condición fue aprobada por el Concilio de Calcedonia en 451, y estuvo en vigor hasta el siglo XII. En el siglo XIII, los privilegios de las órdenes mendicantes causaron frecuentes derogaciones a la ley, pero la antigua disciplina fue restaurada por el Concilio de Trento (Ses. XXV, de Reg., cap. III).

Este permiso no puede ser otorgado por el vicario general ni por el vicario capitular. Antes de que el obispo dé su asentimiento, debe familiarizarse con las opiniones de aquellos para los que tal monasterio podría resultar un detrimento, como los superiores de otras órdenes religiosas ya establecidas allí, o la gente del lugar. El párroco no puede oponerse, a menos que que se intente conferir derechos parroquiales a la nueva casa religiosa; (3) debe haber una disposición adecuada para el sustento de doce religiosos, de lo contrario deben vivir bajo la jurisdicción del ordinario. Sin embargo, esta última condición no aplica a los países donde esté en vigor la "Romanos Pontifices".

Para la transferencia de un monasterio de un sitio a otro en la misma localidad, no se requiere permiso de la Santa Sede, ya esto sería una mudanza y no una erección. Había una ley antigua que ordenaba que un nuevo monasterio no podía ser erigido a cierta distancia de uno más antiguo, pero ha entrado en desuso. En cuanto a los conventos de mujeres religiosas, se requiere el asentimiento del ordinario, pero no el de la Santa Sede. Lo mismo ocurre con la construcción de casas de congregaciones e institutos piadosos.

Bibliografía: BACHOFEN, Compendium Juris Regularium (Nueva York, 1903; TAUNTON, The Law of the Church (San Luis, 1906), s.v. Monastery; VERMEERSCH, De Religiosis Institutis, I (Brujas, 1902).
Fuente: Fanning, William. "Canonical Erection of a Monastery." The Catholic Encyclopedia. Vol. 10, pp. 458-459. New York: Robert Appleton Company, 1911. 2 Nov. 2016



Erección canónica de una casa religiosa



Las condiciones para la erección canónica de una casa religiosa se indican en los cánones 608-611 del Código de Derecho Canónico de 1983

Necesidad de una casa canónica para una comunidad religiosa
Una comunidad religiosa debe vivir en una casa legalmente establecida con una iglesia u oratorio en el que se celebre y reserve la Eucaristía . La comunidad debe tener un superior designado de acuerdo con el derecho canónico .

La casa en la que reside la comunidad es distinta de cualquier granja o casa de vacaciones que puedan poseer.
Se requieren permisos
. Es el superior indicado en las constituciones del instituto religioso correspondiente (el superior general o el provincial) quien debe establecer la casa tras obtener por escrito el consentimiento del obispo de la diócesis. Además, se requiere el permiso de la Santa Sede para establecer un monasterio de monjas .
La palabra «monjas» se aplica en el derecho canónico a las religiosas cuyos votos se clasifican como solemnes . Estas normalmente viven una vida contemplativa de clausura , meditación y oración. Las demás religiosas no necesitan permiso de la Santa Sede para establecer una nueva casa.

En 451, el Concilio de Calcedonia estableció la condición del consentimiento del obispo. Los privilegios concedidos a las órdenes mendicantes en el siglo XIII provocaron frecuentes derogaciones de la ley, pero el Concilio de Trento restauró la antigua disciplina (Sess. XXV, de Reg., cap. iii). El término utilizado en el Código de Derecho Canónico es «obispo», no « ortodoxo ». Por consiguiente, el permiso requerido no puede ser otorgado por un vicario general ni por un administrador diocesano . No se requiere el permiso del párroco del lugar.

Condiciones

Debe tenerse en cuenta la ventaja que la Iglesia y el instituto religioso obtendrán del establecimiento de la casa, así como las necesidades de los miembros para vivir adecuadamente su vida religiosa. Un juicio prudente que garantice el sustento de la comunidad es también una condición indispensable.

Efectos
Una vez que haya obtenido el consentimiento del obispo para el establecimiento de la casa, la comunidad religiosa tiene derecho
llevar una vida acorde con el carácter y los propósitos propios del instituto;
ejercer de acuerdo con el derecho canónico las obras propias del instituto, observando las condiciones que el obispo haya adjuntado al otorgar su consentimiento;
para que los institutos clericales tengan una iglesia en un lugar acordado con el obispo y realicen el ministerio sagrado de acuerdo con el derecho canónico.

Referencias
Código de Derecho Canónico, cánones 608-611
Código de Derecho Canónico, canon 608
William Fanning, "Erección canónica de un monasterio" en La Enciclopedia Católica,1911.Consultado el 24 de agosto de 2012.
Código de Derecho Canónico, canon 609
Código de Derecho Canónico, canon 610
Código de Derecho Canónico, canon 611

Semana santa Significado



La Semana Santa o Semana Mayor está formada por los últimos días de la Cuaresma (del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor a la Misa en la Cena del Señor exclusive) y el Triduo Pascual de la Pasión, Muerte, Sepultura y Resurrección del Señor, que comienza con la Misa vespertina de la Cena del Señor, el Jueves Santo, tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del Domingo de Resurrección.

Este conjunto de ocho días encierra un gran número de celebraciones ligadas a los diferentes momentos de la Pasión y glorificación de Jesús.

¿Como nacio la celebración de la Semana Santa?
Estos actos proceden del desglose de la primitiva y única celebración pascual cristiana que tenía lugar la noche del sábado al domingo Pascual con la iniciación de los nuevos cristianos; entonces se celebraba el misterio de muerte y vida que encierra esta fiesta, y la misma hora de la liturgia, de la noche al día, servía de ambientación.

Sin embargo, tras dar libertad a la Iglesia a comienzos del siglo IV, el Emperador Constantino y su madre Santa Elena dispusieron la construcción de grandes basílicas o de sencillas ermitas sobre los lugares donde real o supuestamente habían ocurrido los momentos más importantes de la vida de Jesús; la práctica siguió incrementándose y los peregrinos llegados a Tierra Santa querían, sobre todo, visitar los santos lugares de la Pasión del Señor. De aquí vino también el organizar celebraciones en estos lugares y en el mismo día y hora en que ocurrieron.

Nació así en Jerusalén la Semana Santa y los peregrinos extendieron este uso por todas las Iglesias; la Vigilia Pascual perdió entonces ante los fieles la consideración de memoria de la muerte de Cristo, celebrándose sólo la resurrección y perdiéndose la unidad del Misterio Pascual; lo que no debe ocurrir, porque en cada acto se celebra siempre a Cristo, muerto y resucitado.

Estas celebraciones son simples recuerdos o escenificaciones teatrales porque, como enseña el Concilio Vaticano II: «La santa madre Iglesia… conmemorando así los misterios de la redención abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, esos misterios se hacen presentes en todo tiempo para que los fieles puedan ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación» (Sacrosanctum Concilium n.º 102).

Estas celebraciones reciben con la mayor propiedad el nombre de «misterio litúrgico» y de «misterios o sacramentos pascuales». La palabra misterio no quiere decir algo indescifrable, sino que designa el plan salvífico de Dios, su realización en la historia del pueblo de Israel y, llegada la plenitud de los tiempos, en los principales acontecimientos de la vida de Jesucristo, en particular en su muerte y resurrección; y luego quiere decir también la actualización de tal obra salvífica en la Iglesia y en las acciones sagradas de su liturgia; pero, como la salvación realizada en Cristo no fue otra cosa que la Pascua de su muerte y resurrección reales, la liturgia será la actualización de la Pascua por medio del misterio, o sea, por medio de signos reales y eficaces.

En una reconstrucción litúrgica de los últimos días de Jesús, el Domingo de Ramos recordamos su entrada en Jerusalén y el conjunto de la Pasión; el lunes, martes y miércoles santos hacemos memoria respectivamente de la unción en Betania, del anuncio de la traición de Judas y del hecho mismo de la traición.

El jueves se celebra la Eucaristía queriendo revivir el ambiente de la Última Cena y se vela en oración acompañando a Jesús en Getsemaní. El viernes está dedicado al misterio de la Cruz y la muerte gloriosa de Cristo. El sábado es el día del silencio ante la sepultura de Jesús, y el domingo, finalmente, en la noche santa que lo inicia, es la celebración integral del Misterio Pascual, con particular énfasis en el triunfo del Señor sobre la muerte.

Esta es la Semana Santa y el Triduo santo pascual, punto culminante de todo el año litúrgico. La preeminencia que tiene el domingo en la semana, la tiene la solemnidad de Pascua en el año litúrgico.

El origen de la Semana Santa y cuándo se celebra
La Semana Santa se celebra por todo lo alto en muchos lugares de España, se trata de una celebración popular que tiene su origen en el siglo II después de Cristo. Es una fiesta religiosa llena de simbolismos, creencias y tradiciones que los más creyentes viven en su propia piel. A escasas semanas de la llegada de esta tradición, en History & Legends Comedy Tours queremos contarte cuál es el origen de la Semana Santa y su historia.

Se trata de un conjunto de tradiciones cristianas que conmemoran la última semana del mesías en la Tierra. Durante esta semana hay de todo: desde momentos triunfales y llenos de alegría, hasta momentos donde los protagonistas son la tragedia y la despedida por parte de los creyentes. Igualito que una cena de navidad en casa de los suegros ¿Verdad?

¿Cuándo se celebra la Semana Santa?
La Semana Santa no tiene una fecha fija en el calendario, pero normalmente se celebra entre marzo y abril. El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, pero no es hasta el miércoles siguiente, conocido como Miércoles de Cenizas, que empiezan los conocidos días santos. Los Días Santos son en los que se intensifican las tradiciones de Semana Santa y los creyentes lo entienden como un momento de conmemoración a la pasión, la sepultura y la resurrección de Jesús de Nazaret.

Los considerados Días Santos abarcan desde el Jueves Santo al Domingo de Pascua, que también es conocido como el Domingo de Resurrección. Durante estos días es común ver cofradías con miles de fieles a sus espaldas recorriendo las calles de las ciudades, siendo Andalucía una de las comunidades destacadas en esta tradición. Pero no todo son las cofradías y los llantos, también hay tiempo para celebrar con un buen vino.

¿Cuál es el origen de la Semana Santa?
Hay varias versiones sobre los orígenes de la Semana Santa, hay quien comenta que ya en los textos de la Biblia se hablaba sobre esta tradición. Sin embargo, en términos generales se cree que el inicio de esta tradición data del siglo II después de Cristo y en un primer momento coincidía con la Pascua Judía. Si nos fijamos en las tradiciones de la Pascua Judía y las de la Semana Santa, podemos encontrar grandes similitudes por este mismo motivo.

Los judíos que seguían la religión cristiana fueron los primeros en celebrar la Semana Santa (con relación a la liberación del pueblo judío de Egipto) y después, esta fue adoptando nuevas connotaciones con la expansión de la religión en otras culturas y regiones de Europa, África y Medio Oriente. Con esta expansión, la Semana Santa también evolucionó y adaptó sus tradiciones hasta entenderla como la celebran a día de hoy los cristianos. También se conectó a tradiciones paganas como la celebración del final del invierno y la bienvenida a la primavera.

Durante la Semana Santa se conmemoran los actos religiosos más importantes para los cristianos, ya que es un tiempo para reafirmar la fe y recordar cuáles son las bases sobre las que se fundamentó el cristianismo.

Por ello, en los diferentes actos religiosos se acostumbran a usar diferentes símbolos referentes con la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Palmas y ramos




Las palmas y ramos son símbolos de victoria. Cuando Jesús llegó a Jerusalén, montado en un burro, fue recibido por una multitud de personas que entonaban cantos y tenían consigo palmas o ramos con el fin de saludar y felicitar al mesías.

De allí, que el Domingo de Ramos los feligreses busquen y bendigan en la misa una hoja de palma o ramo, el cual, tradicionalmente, acostumbran a colocar en las casas a modo de protección religiosa.

El pan y el vino

El pan y el vino simbolizan la vida eterna, el cuerpo y sangre de Jesucristo que fue ofrecido a sus discípulos en la Última Cena. También simbolizan la unión de los fieles con su fe cristiana.

El pan representa el cuerpo de Jesucristo entregado a su pueblo, quien lo coma, tendrá la vida eterna. El vino simboliza la sangre que derramó Jesucristo por su pueblo, a quien beba de su sangre le serán perdonados sus pecados.

El Jueves Santo se realiza la misa Vespertina de la Cena del Señor, en cuya eucaristía se hace mención del simbolismo del pan y el vino como el cuerpo y sangre que Jesucristo ofreció a la humanidad.

Lavatorio de pies

El lavatorio de pies es un símbolo de humildad y entrega de Jesucristo a los demás, durante la Última Cena él les lavó los pies a sus discípulos como ejemplo de lo que debían poner en práctica a lo largo de su vida, es decir, amor, humildad y servir a otros.

Este acto lo repiten en la eucaristía del Jueves Santo el Papa, los obispos, y párrocos en cada una de las comunidades en las cuales imparten la misa.


La cruz

Para los cristianos, la cruz tiene un significado muy valioso, ya que, simboliza tanto el sufrimiento, pasión y sacrificio de Jesucristo por la humanidad como, la salvación, reconciliación y unión con Jesucristo. La cruz es el principal símbolo de la fe e Iglesia Católica.

El Viernes Santo se presenta la Cruz para recordar y agradecer el sacrificio que hizo Jesucristo para limpiar los pecados del mundo.


Cirio Pascual


El Cirio Pascual representa la muerte y resurrección de Jesucristo, la luz y la vida del mundo. El Cirio Pascual es una vela de gran tamaño, de color blanco, que tiene grabadas las letras griegas Alfa y Omega, que significan que Dios es el principio y fin de todo.

El fuego que se emplea para encender el Cirio Pascual deriva de las velas encendidas durante la Vigilia Pascual. El fuego del Cirio Pascual es nuevo que renueva la fe, de este fuego, además, se encienden el resto de las velas. Este fuego representa a Jesucristo resucitado y vencedor de las sombras y tinieblas.

El agua bautismal


Durante la noche de Pascua se realizan los bautizos con el fin de incorporar a Jesucristo en la vida de los bautizados. El agua simboliza la vida y es un medio de purificación. El agua bautismal se emplea para renovar los valores cristianos.


El conejo de Pascua

El día de Pascua o Domingo de Resurrección se conmemora la resurrección de Jesucristo. El conejo es un animal que simboliza la vida y la fertilidad. Es decir, la vida de Jesucristo resucitado y la capacidad que tiene la Pascua en sí misma para incorporar nuevos discípulos en el cristianismo.

Huevo de Pascua
El Huevo de Pascua, al igual que el conejo, simbolizan la vida y la fertilidad, el comienzo de una nueva vida. En Pascua el Huevo representa la resurrección de Jesucristo.

La costumbre de regalar huevos el día de Pascua es muy antigua, por lo que se expandió por el mundo, tanto así que hay países en los cuales se tiene la costumbre de pintar los huevos. En la actualidad, muchas personas acostumbran a regalar en Pascua huevos de chocolate que contienen una sorpresa en su interior.

Triduo Pascual de Semana Santa


Los días más importantes son el Triduo Pascual, es decir, el conjunto de tres días en los que tuvieron lugar la pasión, muerte y la resurrección de Jesucristo. Son el Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección.

La Semana Santa representa el final de la Cuaresma, un periodo de preparación que dura cuarenta días, en que se recuerda el tiempo que pasó Jesucristo en el desierto hasta su entrada en Jerusalén. Dicha llegada se celebra el Domingo de Ramos.

La Semana Santa es un tiempo para dedicarse a la oración y la reflexión, acerca de cómo Jesucristo decide tomar el lugar de los hombres y recibir el castigo para liberar a la humanidad del pecado.
Además, la Semana Santa es el tiempo ideal para que el ser humano medite sobre sus acciones y los cambios que debe realizar para acercarse más a Dios y cumplir con sus mandamientos.
Durante la Semana Santa, tienen lugar diversos actos, como procesiones o escenificaciones de la pasión y muerte de Cristo.

Los penitentes se someten a duras cargas como símbolo de sacrificio. Podemos destacar que durante el Viernes Santo, por ejemplo, los fieles deben de guardar ayuno y abstenerse de comer carne.

El Triduo Pascual son los tres días de la Semana Santa en que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo: Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo.

El Triduo Pascual, en este sentido, concentra los momentos más importantes del año litúrgico en el cristianismo. Triduo Pascual son los tres días más importantes de la liturgia cristiana, que marcan el fin de la Cuaresma, en los cuales se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

El Triduo Pascual es el momento más importante de la Semana Santa. Está compuesto por los días Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo hasta la madrugada, cuando se realiza la Vigilia Pascual en víspera del Domingo de Pascua, con el fin de revivir la alegría por la resurrección de Jesucristo.

La expresión Triduo Pascual es reciente y se ha empleado desde, aproximadamente, el año 1930 hasta la actualidad. No obstante, en el siglo IV tanto San Ambrosio como San Agustín ya hablaban de Triduum Sacrum, para referirse a los tres días en los que transcurren el sufrimiento y la gloria de Jesucristo. Asimismo, Triduo Pascual deriva del latín Triduumm Paschale, que significa, respectivamente, “tres días” y “Pascua”.

El Triduo Pascual es un tiempo destinado para celebrar los tres días más sombríos y gloriosos del cristianismo que en conjunto forman un todo y abarcan totalmente el misterio pascual.

Su importancia reside en recordar que Jesús en su pasión y muerte nos eximió de culpa y dio la gloria de Dios y la vida por medio de su resurrección.

El Triduo Pascual se caracteriza por estar compuesto por tres días en los cuales se conmemora un momento en particular antes de la Pascua y de finalizar el año litúrgico.

Jueves Santo
El Jueves Santo celebra la última cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos, la institución de la eucaristía, la orden sacerdotal y el lavatorio de pies.
En este día, los católicos realizan la visita de los siete templos o iglesias, con el objetivo de agradecer a Dios el don de la eucaristía y sacerdocio
El Jueves Santo es el primer día de del Triduo Pascual, en este se celebra la Misa vespertina de la Cena del Señor en la cual se recuerda la Última cena y se expresa el amor incondicional de Dios.
Es una misa en la cual se conmemora la institución de la Eucarística y se realiza el Lavatorio de los pies, así como lo hizo Jesús a sus apóstoles.

Viernes Santo
Durante el Viernes Santo se recuerda la pasión de Cristo y el momento de su crucifixión en el Calvario para salvar al hombre del pecado y otorgarle la vida eterna.
Este día, los fieles del catolicismo guardan ayuno y abstinencia de carne como penitencia.
El Viernes Santo es un día de ayuno y abstinencia en el que se recuerda la pasión y muerte de Jesús crucificado. Se recuerda la Pasión del Señor y no se realizan misas.

Sábado Santo
El Sábado Santo no se realiza ninguna misa porque se sigue recordando la muerte de Jesús. Luego, en la noche de ese día o en la madrugada del domingo, se realiza la Vigilia Pascual para conmemorar la alegría de la resurrección de Jesús o Domingo de Resurrección y se enciende el Cirio Pascual.
El Sábado Santo es el día que media entre la muerte y la resurrección de Jesús. Se lleva a cabo una vigilia pascual, en la cual se acostumbra bendecir el agua y encender las velas en señal de la resurrección de Jesús, que acontece la madrugada del domingo.

Domingo de Resurrección
El Domingo de Resurrección, conocido también como Domingo de Pascua, conmemora la resurrección de Jesucristo al tercer día después de su crucifixión y su primera aparición ante sus discípulos. Es un día de suma alegría para los fieles y es interpretado como la esperanza de una nueva vida.

Domingo de Resurrección


Importancia de la fiesta
La resurrección de Jesucristo fue la confirmación del origen santo de Jesús, como hijo de Dios. Y también de su naturaleza divina, cumpliéndose la promesa de vida eterna en el reino de los cielos, para los creyentes cristianos

El Domingo de Resurrección constituye la fiesta central de la religión cristiana, es sinónimo de alegría, luz y esperanza entre los fieles católicos.

Se rinden honores al sacrificio de Jesucristo como salvador de la humanidad y se recuerda su mensaje de unión para los hombres

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles

Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte.

En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?

Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14)

Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.

Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.

La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.

La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.

Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.



Qué pasó el Domingo de Resurrección
Después de la crucifixión, José de Arimatea, hombre justo y sabio, reclamó ante Poncio Pilato, prefecto de Judea, el cuerpo de Jesús para ser sepultado. Procedió a embalsamar el cuerpo, envolverlo en un gran manto y trasladarlo hasta una cueva, donde lo selló con una gran piedra.

Jesús resucita

En la madrugada del día siguiente, las mujeres se acercaron a la cueva para ungir el cuerpo con perfume y aceites. Según los libros de San Mateo, San Marcos y San Juan, un joven con vestiduras blancas, que bien podría haber sido un ángel, les anunció que Jesucristo había resucitado.

Jesús se encuentra con María Magdalena
Narrado en Juan 20,11-18, ocurre en el sepulcro el domingo de Resurrección. María, llorando, no reconoce inicialmente a Jesús y lo confunde con el jardinero. Al llamarla por su nombre, "¡María!", ella lo reconoce como "Raboní" (Maestro) y se convierte en la primera testigo y mensajera de la Resurrección

Detalles clave del encuentro:
María Magdalena acude al sepulcro temprano y lo encuentra vacío, lo que la lleva a buscar el cuerpo de Jesús llorando.
Ve a dos ángeles dentro del sepulcro antes de ver a Jesús, a quien confunde con el jardinero hasta que él la llama por su nombre.
Al escuchar su nombre, María reconoce a Jesús Resucitado y lo llama "Maestro" (Raboní).
La misión: Jesús le dice "no me retengas" (o no me aferres) y le encarga la misión de anunciar a los discípulos que ha resucitado, siendo conocida por ello como la "Apóstol de los apóstoles".

Este encuentro destaca la fidelidad de María Magdalena, quien, tras ser liberada de siete demonios, lo siguió hasta la cruz y fue la primera en recibir el anuncio de la vida nueva.


¿Cómo se celebra el Domingo de Pascua?
El Domingo de Pascua (o de Resurrección) celebra la resurrección de Jesús con alegría, marcando el fin de la Semana Santa. Se caracteriza por misas solemnes (Vigilia Pascual), el encendido del Cirio Pascual, reuniones familiares, comida tradicional y costumbres populares como la búsqueda de huevos de Pascua y la quema de Judas.

La celebración comienza con la Vigilia Pascual la noche del sábado, que incluye la bendición del fuego, el canto del Exultet y la renovación de promesas bautismales.
Durante el Domingo de Resurrección, ocurre además el encendido del Cirio Pascual, que representa la luz de Cristo resucitado. Y que permanecerá encendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo..

El cirio pascual que se nos ha bendecido en la Misa del Domingo de Resurrección, se coloca en el altar familiar, cuando se ora durante el año.

Se bendice también el agua y cada fiel puede llevar a su casa para bendecir su hogar. Tradiciones Familiares: Es un día para compartir en familia con comidas abundantes. En muchos lugares, se acostumbra regalar y esconder huevos de Pascua (de chocolate o decorados), que simbolizan la nueva vida.

Costumbres Locales (México): Además de la misa, en diversas regiones se realiza la "Quema de Judas", representando el triunfo del bien sobre el mal, y se preparan platillos tradicionales.

En otros lugares, muy de mañana, se lleva a cabo una procesión que se llama “del encuentro”. En ésta, un grupo de personas llevan la imagen de la Virgen y se encuentran con otro grupo de personas que llevan la imagen de Jesús resucitado, como símbolo de la alegría de ver vivo al Señor.


La tradición de los “huevos de Pascua”
Según Forbes “el origen de los huevos de Pascua se remonta a las antiguas culturas paganas que celebraban la llegada de la primavera y el renacimiento de la vida. Estas culturas vieron el ‘huevo’ como un símbolo de la fertilidad y la renovación, y lo utilizaron en sus rituales para atraer la buena suerte y la prosperidad. Los antiguos egipcios y persas también utilizaron huevos decorados en sus celebraciones de la primavera”.

Según dicha fuente, “la tradición de esconder huevos se remonta a la Edad Media durante el tiempo de Cuaresma en que se prohibía comerlos como penitencia. Se cocian y ponían en lugares frescos en el jardín o en el campo. Se decoraban para dar el carácter festivo., El Domingo de Pascua o Resurrección los niños solían buscar los huevos escondidos
Se le dió la significacion de la búsqueda de todo cristiano de Cristo resucitado


Tradiciones Asociadas 
Búsqueda de Huevos: Es común esconder huevos de chocolate (o de plástico rellenos) para que los niños los busquen.
Decoración: En Europa del Este, es tradicional decorar huevos con cera de abejas (Pysanky).
Conejo de Pascua: El conejo se incorporó como símbolo de fertilidad y el renacimiento, encargado de repartir los huevos
Cascarones (México): En México, existe la tradición de rellenar cascarones de huevo con confeti, decorarlos y romperlos en la cabeza de las personas durante las fiestas de Pascua.
En algunos países, como Francia y Bélgica, se celebra una carrera de huevos de Pascua, en la que los niños compiten para ver quién puede rodar el huevo más lejos sin romperse”.
Huevos de Chocolate: La versión moderna de chocolate comenzó en el siglo XIX en Alemania, Francia e Italia, perfeccionándose con la industria chocolatera.


Leyenda del “conejo de Pascua”
Su origen se remonta a las fiestas anglosajonas pre-cristianas, cuando el conejo era el símbolo de la fertilidad asociado a la diosa Eastre, a quien se le dedicaba el mes de abril. Progresivamente, se fue incluyendo esta imagen a la Semana Santa y, a partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania, esto dio orígen también a una curiosa leyenda que cuenta que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.

El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!

El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo.

Desde entonces, cuenta la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

Sugerencias para vivir la fiesta

  • Contemplar los lugares donde Cristo se apareció después de Su Resurrección
  • Dibujar en una cartulina a Jesús resucitado
  • Adornar y rellenar cascarones de huevo y regalarlos a los vecinos y amigos explicándoles el significado.


ORACION
Señor Jesús, en este Domingo de Resurrección,
te damos gracias por tu amor incondicional
y por la redención que nos has regalado.

Te agradecemos también por haber vivido una Semana Santa
llena de enseñanzas y frutos espirituales
que nos acercan más a ti.

En cada paso de tu Pasión, vimos tu amor infinito por nosotros,
y en tu Resurrección encontramos la esperanza de vida eterna.

Te agradecemos por el perdón que nos brindas
y por la oportunidad de renovarnos en tu gracia.

Que nuestros corazones rebosen de gratitud por tu sacrificio
y que podamos llevar los frutos de esta Semana Santa
en nuestro caminar diario.

Que vivamos cada día con la alegría
y la esperanza que nos brinda tu resurrección

Gracias, Jesús, por tu amor sin límites.
Que nuestra vida entera sea un testimonio de tu amor.
Amén.

PROPOSITO


ORACION 
 

Viernes santo

 


El Viernes Santo es una festividad cristiana solemne que conmemora la pasión, crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret, constituyendo un día de luto, ayuno y abstinencia. En 2026, se celebra el 3 de abril, centrando la liturgia en la adoración de la cruz y la reflexión sobre el sacrificio por la redención.

Significado y Tradiciones
Día de Luto: Es el único día del año en que la Iglesia Católica no celebra la eucaristía (misa), sino la Liturgia de la Pasión del Señor. Momentos clave: Se recuerda el juicio ante Poncio Pilato, el viacrucis (camino a la cruz) y la muerte de Jesús alrededor de las tres de la tarde.

Actividades: Los fieles participan en el viacrucis, oraciones solemnes y, en muchos lugares, procesiones.
Ayuno y Abstinencia: Se acostumbra a guardar ayuno y a abstenerse de comer carne como forma de penitencia.
 
Este día invita a la reflexión y la oración, marcando el camino hacia la celebración de la resurrección el Domingo de Pascua

El Viernes Santo nació para conmemorar el día de la muerte de Jesús (el 14 del mes de Nisan, un viernes). Antiguamente era un día de luto en el que se participaba mediante el ayuno, que luego se extendió a todos los viernes del año.

La liturgia del Viernes Santo se compone de tres momentos:
  • Liturgia de la Palabra
  • Adoración de la Cruz
  • Comunión.
En este día y a través de esta liturgia, se invita a los fieles a fijar su mirada en Jesús, el Crucificado. Cristo murió en la Cruz para llevar a cabo la misión de salvación que el Padre le había confiado:
 "He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo"
"Él -dice Isaías- tomó sobre sí nuestros sufrimientos, cargó con nuestros dolores, y nosotros lo juzgamos castigado, golpeado por Dios" (Is 52,13-53,12). Jesús pagó con su vida el precio más alto por nuestra desobediencia, y lo hizo con amor y por amor: 
"Jesús, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que os enriquecierais con su pobreza" (2 Cor 8,9).

A la sombra del Viernes Santo, cada uno de nosotros puede ponerse ante la Cruz y confrontarse con el Señor Jesús sobre sus propios problemas, sus dramas, sus propios sufrimientos. Todas las cuestiones de la vida están iluminadas por la Cruz, hasta el punto de que podríamos decir realmente que "el corazón tiene razones que la razón no entiende". Hay que seguir al Señor Jesús en el amor, hasta el final. Como Él nos ha amado.

Junto a la cruz de Jesús, estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: «Tengo sed». Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. (Jn 19,25-30)

Oración
Señor Jesús,
Hombre de la Cruz,
a tu grito de dolor
me uno con mi dolor,
mis miedos y pérdidas,
mis decepciones y el vacío del corazón.
Te grito mi necesidad de Ti.

Señor Jesús,
Hombre de la Cruz,
como sacerdote, me hago intercesor
por todos mis hermanos y hermanas:
te traigo, uniéndolo a tu grito,
los gritos de los corazones que lloran
por sus seres queridos que han muerto.

Hombre de la Cruz,
te traigo, uniéndolo a tu grito,
el miedo de los enfermos y de los ancianos,
el cansancio del personal sanitario
el agotamiento de las familias,
la desconfianza de los jóvenes, los niños y adolescentes.

Señor Jesús,
Hombre de la Cruz,
te traigo, uniéndolo a tu grito,
la preocupación de los empresarios,
el miedo de los trabajadores.
la inquietud de los profesores,
el desconcierto de nuestras comunidades cristianas que se resquebrajan.

Señor Jesús,
Hombre de la Cruz,
acepta nuestro clamor y escúchanos.
Enséñanos a encomendarnos
al Padre tuyo y nuestro,
a dejar que nos custodie
en sus amorosos brazos.

Señor Jesús,
Hombre de la Cruz,
acepta nuestro clamor y escúchanos,
seguros de que nada sucede
fuera de tu plan de amor;
enséñanos a creer
que todo, en Ti, tiene sentido.

Señor Jesús,
Hombre de la cruz,
confío en Ti. Me encomiendo a Ti.
(Oración de A.V.)


REFLEXION




ORACION





PROPOSITO

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Jueves santo

  


¿Qué se celebra el Jueves Santo?
Por: David López | Fuente: Catolicos Con Acción

Sabías que este día, este jueves Santo se conmemora la Institución de La Eucaristía como el regalo de Amor, también se conmemora la Institución de uno de los Sacramentos de entrega y abandono total al Señor: el Sacramento de La Orden Sacerdotal y La Vida de Servicio a los demás.

Con la celebración del jueves Santo no solo se abre el Triduo Pascual. En este día nuestra Iglesia Católica conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena, pero a la vez con las Palabras mismas de Jesucristo Hagan esto en conmemoración mía, festejamos a todos los valientes que dijeron sí, un sí de corazón como el de María a vivir una vida consagrada a Jesús y con el gesto del lavatorio de pies también festejamos a todos aquellos que dedican su vida a servir de manera humilde y extraordinaria a los demás cumpliendo el último mandamiento de Cristo.

En este día que para algunos representa tristeza, dolor e incluso traición, se celebran tres grandes acontecimientos, por la mañana, tenemos en primer lugar la llamada Misa Crismal, que es presidida por el Obispo Diocesano y concelebrada por su presbiterio. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los demás óleos, que se usan en la administración de los principales sacramentos. Junto con ello, todos los sacerdotes renuevan las promesas realizadas el día de su ordenación. Es una manifestación de la comunión existente entre el obispo y sus presbíteros en el sacerdocio y ministerio de Cristo y es con este gesto que los Sacerdotes de nuestra iglesia celebran un año más de la institución de La Vida Sacerdotal.

Luego ya por la tarde tenemos la Misa Vespertina donde damos Introducción a la celebración del Triduo Pascual es así como el Jueves Santo llega a su máxima relevancia. En ésta tarde se da comienzo al Triduo Pascual que culminará en la vigilia que se conmemora, en la noche del Sábado Santo al Domingo de Pascua la Resurrección de Jesucristo.

Al comienzo de la celebración, el sagrario se presenta vacío con la puerta abierta. El altar mayor, donde se celebrará la Santa Misa, se adorna con cirios, manteles y sin flores hasta la Resurrección.

Como en todas las celebraciones litúrgicas se inicia con la entrada procesional, encabezada por los acólitos, seguida por los ministros y finalizada por el celebrante principal, un Sacerdote u Obispo. Mientras tanto, el coro acompaña con cantos, pues ya ha terminado la Cuaresma y se va a celebrar uno de los momentos más importantes del año litúrgico, la Institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor.

Los cantos de esta celebración están enfocados a la celebración de la institución de la Eucaristía. El color de ésta celebración es el blanco sustituyendo al morado.

En ésta celebración se canta de nuevo el “Gloria” a la vez que se tocan las campanas, y cuando éste termina, las campanas dejan de sonar y no volverán a sonar hasta la Vigilia Pascual en la Noche Santa por eso no debe de extrañarte que durante la Consagración no se oigan las campanas.

Las lecturas de éste día son muy especiales, la primera es del libro del Éxodo donde se nos presentan Prescripciones sobre la cena pascual, Jesús cenó la Pascua con sus apóstoles, siguiendo la tradición judía, ya que según ésta se debía de cenar un cordero puro y del año; y la sangre de éste se debía rociar la puerta en señal de purificación ya que si no se hacía así el ángel exterminador entraría a la casa y mataría al primogénito de esa familia (décima plaga), según lo relatado en el libro del Éxodo. La segunda lectura es de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios donde se nos enseña que: 

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este vino, proclamamos la muerte del Señor) y el salmo responsorial El Cáliz que bendecimos, es la comunión con la sangre de Cristo. El Evangelio es el momento del lavatorio de pies a los discípulos, que adquiere un destacado simbolismo dentro de los oficios del día, ya que posteriormente, se realiza por el sacerdote lavando los pies a doce varones a modo de representar a los doce apóstoles, en el que se recuerda el gesto que realizó Jesús antes de la Última Cena con sus discípulos, efectuándose en esta ocasión entre la Homilía y las ofrendas, este acto suprime el Credo. Durante el lavatorio de los pies se entona un cántico relacionado con el Mandamiento Nuevo del Amor entregado por Jesucristo en esta noche santa, destacando frases del texto del discurso de Jesús en la última cena, recogido por el Evangelio de San Juan. Y es así que celebramos la Institución del Mandamiento de Amor, Ámense los unos a los otros como Yo los he Amado en términos sencillos El servicio a los demás con y por Amor a Cristo.

La celebración se realiza en un ambiente festivo, pero sobrio y con una gran solemnidad, en la que se mezclan sentimientos de gozo por el sacramento de la Eucaristía y de tristeza por lo que se recordará a partir de esa misma tarde de Jueves Santo, con el encarcelamiento y juicio de Jesús.

En el momento de la Plegaria Eucarística durante la consagración, se prefiere la recitación del Canon Romano o Plegaria I, dado que el texto prevé algunos párrafos directamente relacionados con lo que se celebra en este día, durante la Epíclesis se invoca al Espíritu Santo para que queden consagrados el vino y el pan; esto se da cuando el Sacerdote impone sus manos sobre los dones ofrecidos para que se conviertan en el cuerpo y la sangre de Cristo y para que la comunión, ayude a la salvación de los que participan de ella y actúe sobre la comunidad celebrante, esta es la parte Máxima de la Liturgia de este día y así se conmemora y se celebra la institución de la Eucaristía.

Una vez se ha repartido la Comunión como de costumbre, el Santísimo Sacramento se traslada desde el Altar donde se ha celebrado la Misa en procesión hasta el llamado “Altar de la reserva” o “Monumento”, un altar exclusivo preparado para esta celebración, que debe estar fuera del templo y de la nave central, debido a que en la celebración del Viernes Santo no se celebra la Eucaristía. Durante la procesión hasta la llegada al lugar del Monumento, se entona algún himno eucarístico, el sacerdote deposita el copón con el Santísimo, debidamente cubierto, dentro del sagrario de la reserva, y puesto de rodillas, lo inciensa. Por lo general, no da la bendición con el Santísimo ni reza las alabanzas, sino más bien se queda unos instantes orando en silencio. Antes de retirarse, cierra la puerta del sagrario de reserva, hace genuflexión y se retira

Automáticamente, una vez se ha reservado al Santísimo, los oficios del día jueves finalizan, pues la celebración continuará al día siguiente y se nos invita a conmemorar al día siguiente la muerte del Señor.

En algunas iglesias se celebra a continuación un sencillo acto de denudación de los altares, en el que los sacerdotes y ministros, retiran candeleros y manteles de todos los altares de la iglesia.

Durante la noche se mantiene la adoración del Santísimo en el “Monumento”, celebrándose la llamada “Hora Santa” en torno a la medianoche, quedando el Santísimo allí hasta la celebración del Viernes Santo. Esta reserva recuerda la agonía y oración en Getsemaní y el encarcelamiento de Jesús, y por eso los sacerdotes celebrantes piden que velen y oren con Él, como Jesús pidió a sus apóstoles en el huerto de Getsemaní. Una vez han terminado los oficios, se rememora la oración y agonía de Jesús en el huerto de los olivos, la traición de Judas y el prendimiento de Jesús, que se suele celebrar con procesiones en la tarde-noche del Jueves Santo.

En algunos lugares, existe la tradición de visitar siete monumentos en distintos Templos de una misma ciudad, para recordar a modo de “estaciones”, los distintos momentos de la agonía de Jesús en el Huerto y su posterior arresto.

Desde hace unos años, como Iglesia Católica celebramos el Jueves Santo como Día del Amor Fraterno pues Dios nos amó tanto que nos dio a su Hijo Único para que fuéramos salvados creyendo en Él, y Jesús entrega su vida a cambio de la nuestra y no hay prueba de amor más grande que el que da la Vida por los suyos. Y no sólo bastándole eso, en la locura de amor más grande por nosotros, no sólo se entrega y da la vida, si no que se queda con bajo las apariencias del Pan y el Vino; Su Sacrificio de Amor más grande: La Cruz. Su regalo de amor más grande: La Eucaristía.

Por tanto que este jueves Santo, no represente tristeza para ti, sino que al contrario represente una verdadera Felicidad y una respuesta de Amor ante el mandamiento que nos dejó Cristo de Amarnos como Él nos amó, sirviendo a los demás, que La Eucaristía sea un cumplimiento más de su palabra en ti, pues en ella se cumple su promesa de estar con nosotros siempre hasta el final de los tiempos, por tanto no permitas que el pecado te quite la gracia de poder comulgar, para que cada vez que comulgues se cumpla en ti su última promesa, y si ves a un Sacerdote, ora por él y agradece a Dios por su valentía al dar el Sí a la vida sacerdotal y si puedes felicítalo por un año más de tan grande ministerio y misterioso sacramento, pues sin ellos la Eucaristía no sería posible, como dijo Peter Parker (Spiderman) tienen en sus manos un gran poder, pero que lleva una gran Responsabilidad. Jueves Santo, día de Entrega y Servicio con y por Amor a Jesucristo.

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PROPOSITO

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