VIII- María en el Ecumenismo

(Diálogos con otros cristianos)

El ecumenismo trata de las relaciones entre las varias iglesias cristianas. Teniendo tres grandes bloques, los Ortodoxos, los Católicos y los Protestantes.
Respecto de los Ortodoxos, ellos quieren mucho a la Virgen y no tienen ningún problema en venerarla, invocarla y rendirle culto incluso dentro de la celebración litúrgica.

Los Católicos profesan un profundo amor a María, le rinden culto de veneración, tanto dentro de la liturgia como por fuera de ella.

Los Protestantes en general tienen una fuerte restricción respecto de su relación con María; sobre todo no la invocan ni le piden intercesión; no le rezan a ella directamente.

--La ruptura de la Iglesia con los Ortodoxos fue aproximadamente en el año 1.000 después de Cristo, cuando las iglesia del Imperio Bizantino y la de Roma tuvieron tensiones fuertes y terminaron con una ruptura. Sin embargo la doctrina en general es prácticamente la misma, incluso ellos celebran los sacramentos y la misma Eucaristía como presencia real de Cristo en ella.

--La ruptura con los Protestantes fue en el siglo XVI, y se les dio este nombre cuando los príncipes que se reunían para discutir las cuestios del Imperio Romano protestaron para pedir la libertad en cuanto a la religión; ya estando en curso la Reforma de Lutero, y así cada cual quedó libre de practicar su religión como estado. Aunque dentro de los mismos reinos hubo persecuciones según la gente era de una o de otra religión.

Para lograr tener más apertura fraterna con los hermanos protestantes pudiésemos considerar que ellos son cristianos que en un momento entraron en un camino de fe un poco diferente pero que en el fondo forman parte de la misma Iglesia que Cristo fundó; tienen fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; buscan vivir sus enseñanzas; valoran la conversión a Dios y quieren vivir una fe viva y auténtica, usan la Palabra cotidianamente y tratan de aplicarla en su vida de cada día.

Podemos tratar de ver lo positivo que viven y las cosas de ellos que nos pueden motivar a ser mejores cristianos católicos. Por otra parte quien ame más vencerá, y nuestra doctrina católica nos permite amar con mayor profundidad; el carisma mariano, que es el carisma propio de la Iglesia, nos muestra que ella a pesar de las ofensas que recibió por la pasión de su Hijo, nunca pecó, venció el odio y el mal, siguiendo a Jesús, quien en la cruz dijo: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen. (Cf. Lc 23,34).

Nuestro deber es amar al prójimo, como nos dice San Pablo, que no debamos nada a los demás sino el amor (Cf. Rm 13,8). Si amamos a nuestro prójimo, aunque sea diferente, podremos favorecer la fraternidad, sentirnos hermanos de todos, como lo hacía San Francisco de Asís, y valorar lo bueno que tienen a la vez que reconocer lo que no está bien. Al fin y al cabo todo carisma pertenece a la Iglesia, lo que sucede es que estamos divididos, pero hay en el fondo una sola Iglesia. El trabajo ecuménico apunta a lograr la unidad perdida de la Iglesia, lo cual será para el mundo el signo más poderoso de que Cristo está vivo.

La doctrina protestante.
Los Protestantes en general quisieron centrar nuevamente la fe en Cristo y pensaron que si se le rendía culto a la Virgen era una desviación; por eso rebajaron muchísimo las expresiones devocionales hacia ella. Aunque Lutero mismo amaba a María y escribió acerca de ella y mantuvo su amor a María hasta el final de su vida.

Pero históricamente ellos se fueron identificando más con la Palabra, con la predicación, con los coros de música; y los católicos siguieron cultivando la devoción a María, al Santísimo Sacramento, es decir, la presencia real de Cristo en la Eucaristía y en los demás sacramentos; el respeto, obediencia y amor al Papa, el Sacerdocio Ministerial como sacramento, la Confesión, etc.

Al final eso ha producido una diferente manera de acercarse a la fe, de creer; una diferente manera de relacionarse con María y los otros santos, una diferente manera de percibir la Iglesia y los sacramentos y por lo mismo, de la forma de celebrar el culto a Dios.

La doctrina protestante, en general mantiene una fuerte negatividad antropológica teológica; el ser humano está sumamente dañado por el pecado original y no puede hacer nada por su salvación; lo que nos salva es únicamente la gracia de Dios y el ser humano debe creer en Cristo de verdad para poder salvarse, para recibir la gracia; lo que importa es justamente eso, creer; lo demás no es tan necesario.

Como Doctrina escrita es la Palabra de Dios, la Biblia; las demás enseñanzas que tiene la Iglesia, la Tradición, el Magisterio, no tienen relevancia para los protestantes.
Así queda lo propio protestante de: sola Gracia, sola Fe, sola Escritura. El ser humano todo lo que haga con su esfuerzo es presunción; su voluntad está tan dañada por el pecado original que heredamos de Adán y Eva que cualquier intento de salvación por sí mismo lo va a llevar a la perdición porque es puro orgullo y soberbia.

Por lo mismo la intercesión de los santos y de María es totalmente irrelevante, es más bien un pecado dirigirse a ellos para algo de Dios, porque Dios mismo lo da sin necesidad de intermediarios. Ellos no pueden hacer nada para ayudarnos.

Así el sentimiento de apoyo en María, de su maternal protección queda completamente negado y abolido, prácticamente prohibido. Lo único que tiene que hacer es creer en Cristo y esa fe lo va a salvar. Y la manera de acrecentar esa fe es leer la Biblia.

Hay algunas grandes congregaciones protestantes como la Iglesia Luterana, de Lutero, la Iglesia Reformada, de Calvino; los Anglicanos, que tomaron un poco de la doctrina calvinista. De estas grandes congregaciones han surgido muchas otras sobre todo en el último siglo en USA, muchos grupos más reducidos, algunos con millones de fieles, otros con miles o cientos.


Los Diálogos Ecuménicos
Los Diálogos Ecuménicos, se han dado entre las diferentes denominaciones, sobre todo con los Luteranos y los Reformados (Calvinistas) también con los Anglicanos y otros con los Ortodoxos.

En estos diálogos ecuménicos se han tratado muchos temas como los Sacramentos, la Iglesia, el Primado del Papa, los Ministros de la Iglesia, etc. Además se ha tratado el tema mariano, buscando acuerdos acerca de la Madre de Jesús entre los diferentes credos.
Con los Ortodoxos no hay prácticamente casi ninguna discrepancia; con los Anglicanos en general hay bastante cercanía respecto de María. Con los Luteranos y Reformados es más difícil.

Aunque todos pueden reconocer la relevancia de María, sin embargo les cuesta darle a ella un rol de mayor colaboración en la obra de la redención; ella es simplemente un instrumento pasivo que Dios usó para hacer su obra; ella es igual a todos los demás y por eso ella pudo tener más hijos y eso no tiene ninguna importancia para la fe. Ella es una mujer humilde, pobre, que Dios quiso elegir para hacer su obra.

Para los católicos María juega un papel mucho más relevante; como todo creyente, ella tiene también voluntad, sentimientos; respuestas a Dios. Ella participa con su entrega, su fe, su amor, en la obra de Dios. Ella lo sacrifica todo, incluso a su Hijo, para que suceda la redención de la humanidad, y ella sigue ayudando, como madre espiritual desde el cielo, madre de todos los seguidores de Jesús, madre de todos los hombres. María coopera a la obra de la salvación con su respuesta afirmativa a la voluntad de Dios.

La manera como los protestantes perciben la naturaleza humana, tan corrompida, tan aplastada por causa del pecado, incapaz de responder a Dios; les dificulta percibir que somos personas creadas a imagen y semejanza de Dios y por lo mismo mantenemos la inteligencia y la voluntad, la memoria y la conciencia; y podemos participar de la gracia, no solamente como entes pasivos sino como personas responsables ante la gracia divina; para ellos María es como cualquier otra persona y nadie puede ayudar a la gracia de Dios. No se debe invocar a los santos y a María. Ellos no pueden hacer nada por nadie.

Para los católicos las personas que han llegado a Dios tienen libertad y participación en la gracia divina; escuchan y acompañan a la Iglesia militante de la tierra; rezan por nosotros, interceden ante Dios por nosotros; estos dos aspectos sí son aceptados por los protestantes, que los fieles difuntos que están con Dios pueden rezar por nosotros, interceder por nuestro bien, pero más nada; y nosotros no debemos invocarlos de ninguna manera.

Para los católicos la intercesión es más concreta y buscamos la ayuda de María invocándola y pidiéndole directamente a ella. La oración Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios… encontrada en tablillas de Egipto del siglo III muestran el sentimiento y oraciones que los cristianos, en comunidad, dirigían a María, siglos antes de que los protestantes existieran.

En general los católicos viven la Iglesia como una comunidad de amor concreta, vital, consistente; donde las personas que van llegando a estar con Dios no simplemente se salvan y se olvidan de los demás sino que al contrario, se acercan más a todos y les ayudan en su caminar; cada santo de la Iglesia es un amigo, a quien imitar pero también con quien dialogar, buscar ayuda, pedirle incluso milagros por su intercesión ante Dios. La relación eclesial comienza aquí en la Iglesia militante, en este mundo, y sigue en la Iglesia triunfante, en la eternidad, pero el amor es siempre y cada vez más intenso y común; y todos ayudan a todos. Todos son valorados y reconocidos, todos son amados y recordados.

Cómo hablar a los protestantes de María.
Es importante tratar de no escandalizar a los creyentes de otras iglesias, y aclararles que lo que ellos piensan de nosotros son prejuicios o no nos entienden bien.
Los tres elementos esenciales de su doctrina son: la sola fe, la sola gracia, la sola Escritura. Además hay otras situaciones como las imágenes, la mediación de los santos, etc.

Si partimos del hecho de que los protestantes tienen elementos positivos que nos pueden ayudar a revitalizarnos como Iglesia y no solamente elementos negativos, podremos entablar diálogos marianos más fructíferos, sin por eso caer en confusiones doctrinales.

Cuando hablamos de valorar la fe en Jesucristo, es una revitalización muy importante.
El Concilio Vaticano II realizó su renovación litúrgica y eclesial poniendo la centralidad de Cristo; el año litúrgico está completamente centrado en Él, su nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección. María y los santos entran allí sin descentrar la fe cristiana.

Pero nuestra fe no descarta la presencia y la fe de María, porque ella estuvo allí desde el comienzo y no se va a ir de la Iglesia; ella en verdad nos enseña la verdadera fe y nos motiva a encontrarnos con Jesús, con Dios.

Nuestro acto de fe no es un acto independiente del amor a María, del aprecio por ella, del sentimiento de que ella es nuestra madre y de que el mismo Jesucristo nos la entregó en la cruz.

Quien ama a Cristo ama a María.
Nosotros no somos idólatras de María; adoramos a Dios pero sin apartarnos del amor maternal de María, al contrario, ese amor nos ayuda a ser auténticos adoradores de Dios, en espíritu y en verdad.



La sola gracia. 
Es importante valorar la gracia de Dios por encima de nuestras capacidades y fuerzas. Nosotros necesitamos de la gracia de Dios para salvarnos pero también necesitamos de la Iglesia, de las personas que sirven en ella, de las que ya se han ido, de los sacramentos donde Cristo da su gracia. 
Necesitamos el Pan de Vida para alimentarnos y crecer en la gracia; necesitamos la Confesión para lavar nuestras manchas y pecados, necesitamos la Unción para enfrentar la enfermedad. 
Para los católicos las personas, la Iglesia, los sacramentos, son consistentes e importantes, y nos apoyamos en todo eso para caminar en la fe, la esperanza y la caridad hacia el cielo.

El protestante busca de desarrollar la fe por encima de todo, valorar solamente la gracia de Dios y deja de percibir el valor de la Iglesia como tal, de los sacramentos, del mandamiento nuevo de Cristo, que nos amemos los unos a los otros como Él nos amó (Cf. Jn 13,34).

Cada cual busca de salvarse mediante la gracia de Dios, mediante la escucha de la Palabra, mediante la fe.
Lo cual está bien, pero para la Iglesia, la revelación es más amplia que simplemente eso. Nosotros los católicos creemos en la Iglesia, es allí donde la gracia de Cristo nos llega, por medio de los sacramentos. 
Los protestantes van directamente a Cristo, por medio de la fe y la oración; para ellos los sacramentos, como la Eucaristía, prácticamente no tienen consistencia de gracia; son más bien recuerdos, en cambio para el católico, Cristo realmente está presente allí; Cristo realmente perdona los pecados en la Confesión por medio del sacerdote; verdaderamente el Sacerdote actúa in persona Christi; es Jesucristo mismo quien está allí actuando cuando el sacerdote realiza los sacramentos.

Los protestantes hacen un acto sincero de fe y ya con eso es suficiente; lo pueden lograr orando en un grupo, escuchando una música, leyendo la Palabra. Este acto de fe es importante, forma parte de la vida cristiana y es requerido para cada uno de nosotros, pero los católicos vivimos la fe no solamente de manera individual personal sino además colectiva eclesial. La fe es común a la Iglesia; no se puede inventar cada vez, y los que nos han precedido en la fe son importantes para nosotros, especialmente los apóstoles y María, la primera creyente cristiana, maestra de la única fe revelada.

En la relación con los protestantes es bueno transmitirles que también nosotros nos basamos en la gracia de Dios y no en nuestras propias fuerzas y capacidades; nosotros también creemos que Cristo es quien nos redime y nos abre la salvación. Nosotros no nos salvamos simplemente porque cumplimos ciertos actos piadosos o bondadosos; es Cristo quien dio su vida por nosotros para sacarnos del pecado y de la muerte eterna.

Pero nosotros como católicos valoramos mucho el amor y servicio a nuestro prójimo; tomamos en cuenta la palabra de Juan: quien dice que ama a Dios y no ama a su projimo es un mentiroso (Cf. 1 Jn 4,20). El juicio final va a tener un contenido relacionado al prójimo: tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber… (Cf. Mt 25,35-36).

Debemos vivir la fe y el amor a Dios pero debemos también amar y servir al prójimo, en eso se juega nuestro destino eterno. Por eso tomamos muy en serio la consistencia del amor concreto al hermano, y María entra en esta lógica; ella está amándonos como Jesucristo se lo pidió y nosotros creemos y valoramos ese amor. Ella de verdad nos ayuda y su ayuda nos hace falta. Así mismo cada uno de nosotros tiene que encontrar ese momento donde debe ayudar a su prójimo, ayudarlo incluso a su salvación eterna.

Una manera de explicar los dos últimos dogmas, el de la Inmaculada Concepción y el de la Asunción de María a los cielos, que son rechazados por los protestantes, es por ejemplo decir que María fue preservada del pecado original, es Inmaculada, por pura gracia de Dios, por los méritos de Cristo, fue redimida antes de comenzar a existir, para ser la madre del Redentor. Ella no lo mereció sino que Dios se lo dio. Allí vemos actuar completamente la gracia de Dios, la sola gracia. María es la primera justificada por la gracia de Dios.

Respecto de la Asunción de María a los cielos, podemos decir que no es un llamado para ella sola sino que todos estamos llamados a llegar allí. No es un privilegio para ella sino que es primicia para la Iglesia toda. Muestra el poder de Cristo sobre el pecado y la muerte; el triunfo definitivo de Dios sobre el mal. No depende de la capacidad de María sino que es una gracia de Dios, ella fue asumida por Dios en el cielo, esperanza para todos nosotros y prueba de que Cristo ha triunfado verdaderamente y ha comenzado la nueva creación, la Nueva Alianza de Dios con la humanidad. María anticipa el destino de la Iglesia toda.

La Palabra es el otro aspecto fundamental. Nosotros los católicos basamos nuestra fe en la Palabra de Dios, no la negamos en ningún momento, al contrario, la consideramos como revelación de Dios, Sagrada Escritura. La Iglesia Católica tuvo bastante tiempo frenando un poco el uso de la Biblia directamente por el pueblo, por temor a posibles mal interpretaciones; sin embargo ha utilizado la Palabra en todas las celebraciones sacramentales; en la misa se lee prácticamente toda la Biblia a lo largo del trienio de los ciclos A,B y C del año litúrgico.

En esta época la Iglesia Católica ha reforzado más el conocimiento y uso de la Palabra para todos los fieles; esto ha sido una insistencia saludable desde el lado protestante. Lutero fue el primero que imprimió la Biblia en imprenta y en idioma alemán, lo cual facilitó su amplia difusión popular.

Pero como Católicos nosotros también basamos nuestra fe en la Tradición, en lo que viene transmitido desde la Iglesia original; desde Cristo por medio de los Apóstoles y primeros discípulos y creyentes; entre los cuales estaba María, la primera creyente de la Iglesia.

La fe primero fue vivida en comunidad y luego escrita en libros. Primero fue la Iglesia y luego la Escritura de su fe. Por eso la Iglesia es siempre maestra; tiene el discernimiento para saber cuándo hay algo que atenta contra la fe verdadera. Por eso la Iglesia es la que puede interpretar correctamente las Sagradas Escrituras, porque ellas fueron hechas en su seno.

El Magisterio son todos los obispos junto con el Obispo de Roma, el Papa. Ellos descienden directamente de los Apóstoles y tienen el sentido de la fe, que junto con todo el Pueblo de Dios se llama sensus fidei y sensus fidelium. Las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia son también importantes para los católicos.

Además la doctrina católica valora mucho la Tradición, los escritos de los primeros Padres de la Iglesia, los sucesores de los Apóstoles y otros grandes teólogos que a lo largo de la historia han aportado sus importantes escritos. Toda esta doctrina es una gran riqueza que tiene la Iglesia guardada durante siglos de existencia y todas esta doctrina no choca entre sí, al contrario, se apoya y refuerza. Así cuando leemos la Palabra, tenemos ese gran apoyo eclesial y nuestro Obispo en cada lugar es el responsable de la fe; cualquier duda al respecto podemos acudir a él para resolverla. El Obispo por medio de sus sacerdotes mantiene esta vigilancia de la fe y de la doctrina en su diócesis.

Por todo esto la Iglesia Católica tiene mayor posibilidad de mantenerse unida, de no romperse; mientras que las iglesias protestantes tienen tendencia a dividirse cada vez, porque la interpretación de la Escritura la termina haciendo cada persona a cómo entiende y eso a la larga puede significar fundar un nuevo grupo, con un nuevo nombre, para resaltar ese aspecto preciso de doctrina que ha sido motivo de ruptura con el grupo original de pertenencia.

El poner la Palabra como el único punto de referencia de la fe es en sí mismo una limitación y hasta cierto punto una desviación doctrinal. Han sucedido casos de sectas protestantes que han llegado hasta el suicidio colectivo porque el pastor que interpreta las Escrituras ha llegado a esa conclusión y los fieles lo siguen, y no hay nadie quien pueda intervenir allí porque se basan en su interpretación de la Palabra y no dejan que nadie más se meta.

La Iglesia Católica tiene miles de personas estudiando las Escrituras, la Patrística, la Iglesia, la Liturgia, estudiando a la Virgen. Y todos están en comunión con el Magisterio y al final todo se va purificando y probando para que la doctrina sea siempre correcta, pura y limpia.
 
Los protestantes también tienen personas estudiosas de las Escrituras, pero cada teólogo se convierte en una fuente casi absoluta y muchas veces pueden llegar a doctrinas contrapuestas; no hay autoridad eclesial por encima; sobre todo las iglesias más pequeñas, donde un pastor termina interpretando las Escrituras para un pequeño grupo de personas y queda prácticamente como el único absoluto.

Es un esfuerzo loable pero a la larga es más débil; todo termina dependiendo de una sola persona, y lo que comenzó con la pura gracia, negando hasta cierto punto la densidad de la Iglesia, termina quedando apoyado en una o pocas personas quienes lo interpretan todo, y son una autoridad absoluta para ese pequeño grupo de fieles.


Otro aspecto importante de controversia con los protestantes es el de las imágenes en la Iglesia. Nosotros no adoramos imágenes. La adoración o latría, en latín, es solo para Dios. La veneración o dulía, es para los santos. Para María le llamamos hiperdulía, la má xima veneración que hay en la Iglesia; para San José decimos protodulía, una veneración primera, profunda, siendo el padre putativo de Jesús, Patrono de toda la Iglesia.

Las imágenes que utilizamos no son dioses falsos; son imágenes, que pueden tratarse de Jesús, de María, de los otros santos. El argumento de San Juan Damasceno en el siglo VIII fue que cuando Dios se hizo circunscribible, es decir, cuando pudimos verlo en Jesucristo, tocarlo, abarcarlo con nuestro abrazo, lo pudimos pintar.

Las imágenes son instrumento para la fe; no son falsos dioses. De hecho las imágenes son usadas constantemente por el ser humano. Es algo totalmente inherente a su naturaleza de creatura. Nosotros mismos somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Si todos fuésemos iguales nadie reconocería a nadie. Las mismas palabras escritas están hechas de letras y cada letra es una imagen diferente; la misma Biblia está hecha de palabras, de letras, que son imágenes, si no no pudiésemos leerla ni entenderla. Las palabras habladas son imágenes auditivas, cada cual diferente, sino no pudiésemos entendernos.

La imagen forma parte de la realidad y en la religión se usa como instrumento de devoción e incluso de catequesis, como era antes que la gente casi no sabía leer.

Las imágenes de la Virgen sabemos que son de madera, de yeso, de plástico, de muchos tipos de materiales, pero representan a una persona que vive en Dios y nos ayuda a acercarnos al cielo. Como seres humanos los santos nos ayudan a mediar nuestros sentimientos religiosos. El uso de imágenes es un medio, no un fin en sí mismo.

No significa que eso sea lo más elevado a nivel espiritual, pero es un caminar, un madurar en la fe y en la vida cristiana. Al final sabemos que lo más elevado es el acto de fe en sí mismo, en Dios mismo; en eso estamos de acuerdo con los protestantes; quizás ellos quieren asegurar ese acto de fe y sabemos que muchos católicos tienen menos formación y se apegan a las imágenes, pero estamos formándolos cada día un poco más, ayudándolos a profundizar la fe, a pasar de la simple devoción a una fe más madura y profunda, sin perder la devoción y amor a María, quien es la primera que hizo el acto de fe más auténtico, de la verdadera fe, y quien nos ayuda a hacer nuestro acto de fe, que es una fe común eclesial y personal al mismo tiempo, pero no es una fe individual, rota, que puede prestarse a muchas desviaciones.

Conclusión.
Es bueno profundizar en nuestra fe y religión para poder dar razón de nuestra fe (Cf. 1 Pe 3,15). Entender lo que plantean los hermanos protestantes y reconocer su aporte, pero a la vez ver sus límites y la riqueza de nuestra fe. Poder transmitirles a ellos que sus ideas respecto de nosotros no son reales; que son más bien prejuicios.

Nosotros estamos luchando por lo mismo que ellos luchan, por la fe, la esperanza y la caridad, por la salvación eterna. Tenemos mucho en común. Pero al mismo tiempo pertenecemos a la Iglesia de Cristo, y somos fieles a ella, con todo lo que nos transmite desde su origen hasta hoy, con todas las instituciones que ha ido formando, con sus sacramentos y estructuras.

En la Iglesia de Cristo caben todos, y cada cual tiene su importancia y función; lo mismo la Virgen María y los santos; y tienen su lugar en el culto eclesial y en la religiosidad popular. No somos idólatras; al contrario, el saber integrar a María y los demás santos nos ayuda a amar a Dios más y mejor, a rendirle el culto de adoración que se merece.

La verdadera fe y devoción no es extraña a María, la madre de Jesús, al contrario, fue ella la primera verdadera creyente cristiana y por lo mismo nuestra relación con ella nos va a ayudar adquirir una auténtica fe cristiana, y mientras nuestra fe se parezca e imite más la de María, será más plena, profunda y auténtica. La relación con María no es obstáculo para ser verdaderos cristianos, al contrario, es ayuda y garantía para lograrlo. No podemos ni queremos practicar nuestra fe sin María; no podemos ni queremos ser Iglesia sin María. La fe de María es la fe de la Iglesia.

Tenemos que ayudar a formar y purificar la fe de nuestro pueblo católico, debemos aceptar críticas al respecto, pero saber discernir y trabajar, y no destruir nuestra fe católica simplemente porque alguien nos la cuestiona. En todo caso, aceptando el aporte que cada cristiano pueda hacer, incluyendo los ortodoxos y protestantes, también los católicos darán su aporte y éste será valioso. Quien cumpla con mayor fidelidad lo que viene desde el origen de la Iglesia, la doctrina, la Palabra, y la practique mejor, será al final quien dé la mejor luz para caminar hacia Dios

Ismael


Ismael (en hebreo: יִשְׁמָעֵאל‎ [Yišhmāʻēl], en griego: Ἰσμαήλ [Ismaēl], en árabe: إسماعيل‎ [ʾIsmāʿīl]) según las tres religiones abrahámicas (judía, cristiana e Islam) es el antepasado de los ismaelitas o árabes. Sobre él recae la controversia acerca de cuál de los dos hijos de Abraham era el legítimo primogénito.

Orígenes
Las tres religiones consideran que Ismael fue el primer hijo de Abraham. Sin embargo, la tradición judeocristiana da una preferencia a Isaac, mientras que los musulmanes se decantan por Ismael. Por ejemplo, en la Torá y en la Biblia, se considera que Isaac fue el elegido para ser sacrificado por Abraham, mientras que la mayoría de los eruditos islámicos creen que fue Ismael el elegido para ser sacrificado, aunque no lo dice mencionando un nombre, el Corán da a entender que se trata de Ismael; todos los eruditos islámicos así lo consideran. Hay que tener en cuenta que El Corán fue escrito como unos 600 años después del Nuevo Testamento, aún cuando La Torah llevaba más de mil.

¿Sabías que Ismael, hijo de Abraham, fue el primer hijo al que Dios le puso nombre antes de nacer en la Biblia?
Dios le dijo a Agar que su hijo se llamaría Ismael, que significa "Dios oye", porque el Señor escuchó el llanto y la aflicción de su madre en el desierto.
Además, la Biblia menciona que Dios estuvo con Ismael, lo hizo crecer, vivir en el desierto y convertirse en diestro arquero, y de él surgió una gran nación, cumpliendo la promesa hecha a Abraham.
Ismael nos recuerda que Dios escucha el clamor del rechazado, del olvidado y del que sufre, y que sus promesas no fallan, aun cuando la historia parece dura.

Citas bíblicas:
Génesis 16:11
Génesis 17:20
Génesis 21:17-18
Génesis 21:20-21

Visión cristiana
Según la Biblia, Ismael nació cuando Abraham tenía 86 años de edad y había pasado diez años en la región de Canaán (Gn.16:1 al 16). Abraham, ante la promesa de Yahveh de que iba a tener un hijo (Gn.15,1 al 4), se dejó cegar por las aparentes imposibilidades, ya que tanto él como su esposa Sara eran de avanzada edad. Como Sara no le daba hijos y tenía una sierva egipcia llamada Agar, se la dio por mujer a Abraham para que tuviera hijos de ella. Así fue como nació Ismael (que significa Dios me escucha). Pero trece años más tarde Sara, estéril hasta entonces y siendo Abraham de 100 años de edad, concibió a Isaac, "el hijo de la promesa".

La controversia parte de una supuesta contradicción en los escritos bíblicos con respecto a las edades de Abraham al momento del nacimiento de sus hijos (y por tanto, a las edades de los mismos). Al no mencionar la época temporal en la cual sucede el sacrificio, se prestan a confusión las palabras del Génesis 22:2: "[...] toma a tu hijo, a tu único hijo [...]". Puesto que, según Génesis 16:16: "Tenía Abraham ochenta y seis años cuando Agar le dio a su hijo Ismael." Aquí, en este pasaje se podrá estar refiriendo a que el hijo de la promesa, es decir, el que iba a ser engrandecido sería Ismael y por eso lo menciona como único.

Luego, según Génesis 21:5: "Abraham tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac". Por lo tanto, al momento del sacrificio, Abraham podía tener un solo hijo (y sería Ismael, antes de que naciera Isaac) o dos.

A partir de estos pasajes existen las dos versiones: para los judíos y cristianos, que Isaac era el hijo de la promesa y, puesto que Ismael y su madre habían sido expulsados de su hogar, Isaac era el único hijo; para los musulmanes, que el nombre fue cambiado y el sacrificio se produjo antes del nacimiento de Isaac.

Según judíos y cristianos, cuando la circuncisión fue instituida para la familia de Abraham, Ismael tenía trece años (Gn. 17:25) e Isaac aún no había nacido (puesto que nació cuando Ismael tenía 14 años, a los cien de Abraham). Entonces fue expulsado junto a su madre del hogar de Abraham porque Ismael había tomado al parecer una actitud burlesca de menosprecio hacia Isaac. Agar e Ismael vagaron por el desierto de Beerseba, donde estuvieron a punto de morir deshidratados. Un ángel de Dios le indicó a Agar el camino hacia una fuente de agua, lo que les salvó la vida a ambos, porque Dios había dicho "también del hijo de la sierva haré una nación" (Gn. 21: 13 al 21).

A pesar de la primogenitura de Ismael, Dios aclara a Abraham que el destinatario de su pacto y heredero de la tierra prometida sería Isaac: "Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham. (Génesis 17:19-22)"

Ismael creció y se fortaleció en el desierto de Parán al sur de Canaán. Se casó con una egipcia, fundó Ismailia y fue padre de doce príncipes. Tuvo además una hija, que vino a ser esposa de Esaú (hijo de Isaac). Ismael e Isaac sepultaron juntos a su padre Abraham. Ismael murió a la edad de 137 años. Sus descendientes, los ismaelitas, se establecieron entre la frontera de Egipto y el golfo Pérsico.

Visión islámica
Imagen del libro Hadikat as-Suada, finales del siglo XVI-principios del XVII, Turquía. La ofrenda del hijo de Ibrahim (la tradición dice Ismail), Djibril detiene a Ibrahim en el último momento.
Los musulmanes poseen su versión sobre Ismael, la cual refuerzan con pasajes de la propia Biblia, por ejemplo. Durante los días del Hajj o Peregrinación, los peregrinos en La Meca y los musulmanes de todo el mundo rememoran las ofrendas del profeta Abraham e Ismael sacrificando ganado.

Como se dijo, para los musulmanes el sacrificio de Abraham fue hecho con su hijo Ismael y no con Isaac. La controversia se da en las fechas del sacrificio y la circuncisión, pues la Biblia no las específica. En palabras de la Biblia:
Génesis 17:24-27:"'Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio. E Ismael su hijo era de trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. En el mismo día fue circuncidado Abraham e Ismael su hijo. Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en la casa, y el comprado por dinero en el extranjero, fueron circuncidados con él.".
Recordemos que Abraham (P) tenía cien años al nacer Isaac.

Un año más tarde nació Isaac y fue circuncidado al cumplir ocho días de nacido (Génesis 21:4-5): "Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. Y era Abraham de cien años, cuando le nació Isaac su hijo."

Los descendientes de Ismael, el profeta Mahoma y todos los musulmanes, siguen fieles hoy día a este pacto de circuncisión. En sus oraciones cinco veces al día incluyen los musulmanes en sus plegarias a Abraham y sus descendientes, incluido Isaac, junto con Mahoma y sus descendientes.

Desde el islam se piensa que los textos de la Biblia y la Torá han sido adulterados. Los acepta como revelaciones divinas y por lo mismo aborrece la idea del adulterio de los textos sagrados. Toman como referencia aquel pasaje "toma a tu hijo, a tu único hijo Isaac", según esta versión, aquí debería decir "Ismael", puesto que Isaac no habría nacido aún. Se cree que lo que se cambió fue el nombre y se conservó la palabra "único" que denota el error y pone en evidencia la adulteración del texto.

Los judíos y cristianos mantienen que Isaac era superior a Ismael, ya que según sus puntos de vista este último era hijo de la esclava, la cual no era esposa de Abraham; sin embargo, en Génesis 16:3 se afirma: "[...] tomó Sara, la mujer de Abraham, a su esclava Agar la egipcia, y se la dio por mujer a su marido Abraham". 
Con lo cual, Agar era lo que se puede llamar una segunda esposa, puesto que la poligamia era una práctica habitual de la época. Bajo esta percepción se apoya la versión islámica. Y, bajo esta percepción también (puesto que en aquel momento la sociedad era patriarcal) Ismael tendría la primogenitura irrefutable. Pues, desde este punto de vista, si el matrimonio era legal, los hijos no podían ser ilegales. Por otro lado, afirman que un matrimonio entre dos extranjeros [un caldeo (Abraham) y una egipcia (Agar)] era más legal que un matrimonio entre un hombre con su propia media hermana, dado que Génesis 20:12 dice: "Y a la verdad [Sara] también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre.¨

Otras citas bíblicas que se citan para defender el punto de vista islámico sobre Abraham, Ismael e Isaac son las siguientes: Génesis 21:13: "También del hijo de la sirvienta haré una gran nación, porque es tu simiente." Génesis 21:18: "Levántate, alza al muchacho (Ismael), y aguántalo en tu mano, porque haré de él una gran nación." La pregunta sobre estas citas es: si de Abraham iban a nacer dos naciones, ¿por qué despreciar tanto o hacer tanta diferencia entre sus hijos? Asimismo se alega que la Ley Mosaica asigna claramente el derecho de uno de los hijos sobre el otro, en este caso de Ismael sobre Isaac. Deuteronomio 21:15-17 dice al respecto de alguien con una situación similar a la de Abraham y sus dos hijos: "Si un hombre tiene dos mujeres, una la amada y la otra la despreciada, y la amada y la despreciada le paren hijos, y si el hijo primogénito (el primero) fuera de la despreciada: Será que, el día que hiciera heredar a sus hijos lo que tuviera, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada en preferencia del hijo de la despreciada, que es el primogénito; Mas al hijo de la despreciada reconocerá por primogénito, para darle dos tantos de todo lo que se hallara que tiene: porque aquel es el principio de su fuerza, el derecho de la primogenitura es suyo."

El problema con citar la Ley Mosaica para dar la preeminencia de Ismael sobre Isaac, es que la ley vendría aproximadamente 400 años después de Abraham. Por lo tanto, estos pasajes bíblicos difícilmente dan legalidad alguna a Ismael. La Biblia es clara: Romanos 4:15: Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

El islam no niega las bendiciones de Dios a Isaac y sus descendientes, ni menosprecia su elevada jerarquía y dentro del Corán no hay realmente mucha diferencia entre los dos hijos de Abraham -sobre todo si se compara esto con la Biblia o la Torá-. Sin embargo, el hijo de la promesa (el primogénito) es Ismael, de quien más adelante vendrá el profeta Mahoma, quien para el islam es el último Profeta y el sello de los profetas.

Mucho antes de que nacieran Ismael e Isaac, según la Biblia Abraham recibió un pacto de su Dios. En Génesis 15:18 dice: "A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eúfrates". La mayor parte de Arabia estaba entre el Nilo y el Éufrates, donde se asentaron más tarde todos los descendientes de Ismael. Los musulmanes alegan que Isaac también fue escogido. En Génesis 17:8 figura: "Y te daré a ti, y a tu simiente después de ti [Isaac], la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos".

Visión drusa
Los drusos consideran que Ismael es el hijo primogénito de Abraham y el que iba a ser sacrificado y no Isaac, pero a diferencia de los musulmanes, no solo creen que sean los pueblos árabes sus únicos descendientes, sino que incluyen en estos al pueblo persa y a su propio pueblo druso, fundado y reunido este último bajo un credo común por Hamza ibn Ali ibn Ahmad, quien era un misionero ismailí.

Visión bahai
Los bahais consideran que Ismael es el hijo primogénito de Abraham y el que iba a ser sacrificado y no Isaac. En esto coinciden con los musulmanes, aunque no se le da una importancia fundamental al tema.

VII-Las advocaciones marianas


La Virgen María se nos presenta de muchas maneras a lo largo y ancho de la historia y geografía eclesial. Conocemos diversas advocaciones, la Virgen de Coromoto, la Divina Pastora, la Guadalupe, la Chiquinquirá, la Virgen del Valle, etc. Todas tienen una diferente vestidura, postura; algunas están de pie, como la Inmaculada Concepción, la Guadalupe, la Milagrosa; otras sentadas como la la Coromoto, la Divina Pastora. Cada cual tiene diferente color en su vestidura, incluso se presentan en relación a las diversas razas, como asiática, africana, blanca, morena, modelo de inculturación.

Advocare tiene que ver con invocar, llamar, recordar y buscar. Cada una de las advocaciones marianas tiene un nombre y cualidades específicas y quien se adhiere sentimentalmente, devocionalmente a una determinada imagen de la Virgen, lo hace con ese nombre y atuendo precisos, y puede a veces tener dificultades en aceptar otra advocación mariana.

En el fondo es la misma Virgen María, la madre de Jesús, a la que estamos acudiendo e invocamos para que nos acompañe, nos ayude, nos proteja, nos guíe en nuestro caminar.



¿Por qué tantas advocaciones?
Basándonos en la Biblia podemos descubrir el por qué de tantas diferentes advocaciones marianas. Cuando Jesús en la cruz le entrega a Juan su propia madre: He ahí a tu madre… y a María le entrega el discípulo amado como a su propio hijo: He ahí a tu hijo… y al final dice: y desde ese momento el discípulo la recibió en su casa. (Cf. Jn 19,25ss). Esta adopción mutua es un compromiso espiritual eclesial que tanto los discípulos como la madre han cumplido religiosamente desde entonces.

Cuando adoptamos a alguien en nuestro corazón, lo hacemos parecido a nosotros, y hay tantos pueblos, razas, culturas, que cada cual va adoptando a María y le da un aspecto diferente, de acuerdo a su misma cultura.
La Biblia nos muestra que María gozó de mucha estima en la comunidad primitiva; cuando Lucas pone en labios de Isabel: y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? (Lc 1,43). Este título mariológico muestra el respeto, afecto y alta estima que le tenían a María; ya la primera comunidad cristiana adoptó a María como su madre espiritual, la madre de la Iglesia, y transmitió ese amor mariano a todas las generaciones de cristianos, que han mantenido una alta estima y amor a la madre de Jesús hasta hoy.

El capítulo 12 del libro del Apocalipsis nos da una clave adicional, cuando la mujer vestida de sol es perseguida por el dragón, la antigua serpiente, la misma que engañó a Eva y Adán, que trata de destruir a la mujer; esa mujer es la Iglesia y a la vez María; el dragón está despechado porque no pudo vencer a la mujer; ella no cayó en sus redes de pecado, al final elcapítulo 12 termina afirmando: Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. (Ap 12,17).
Lo cual indica que nosotros somos todos hijos de esa mujer; somos hijos de la Iglesia porque guardamos los mandamientos de Dios y mantenemos el testimonio de Jesús, pero somos al mismo tiempo los otros hijos de María; ella nos adoptó y sigue ayudándonos en la lucha contra el dragón infernal y nosotros seguimos amándola y buscándola como nuestra madre espiritual.

La autenticidad de las advocaciones reside en que María está realmente viva; que ella cumple auténticamente el mandamiento de Jesús en la cruz de ser nuestra madre espiritual; lo cual significa una labor real de contacto entre cielo y tierra. Ella coopera con la obra de Dios, con la acción del Espíritu Santo.
Por otra parte, la manera cómo fue adoptada por el discípulo amado, en quien estamos todos nosotros, da también consistencia a las diferentes advocaciones marianas. Cada fiel tiene su manera íntima de relacionarse con María y encontrarse con el misterio divino con su ayuda. En conjunto, se van creando costumbres, tradiciones, características propias de cada advocación, de cada lugar, de cada época, de cada cultura.


Aspecto Antropológico y cultural.
Los pueblos de la tierra nacen desde la misma tierra y van creciendo; entre los diversos pueblos hay relaciones, intercambios de todo tipo; pero al mismo tiempo se mantiene un grado de diferenciación, de identidad local y regional, que determina los símbolos, a los cuales se adhieren esas poblaciones. Una vez que un pueblo adopta una costumbre, o una imagen, o una devoción; ya eso forma parte de su identidad cultural religiosa y se va transmitiendo de generación en generación por medio de las familias, las celebraciones, las experiencias religiosas y espirituales que el pueblo va teniendo a lo largo de su historia.

Esto sucede también en el ámbito del catolicismo, en los pueblos de cultura cristiana católica, que viven una religiosidad popular y la Virgen logra darles una inspiración de fe cristiana católica, manteniéndose dentro de los confines de la Iglesia, aunque a veces, mezclando las creencias con otras creencias que son propias del lugar, de la cultura.

La labor de la Iglesia es el ir purificando la fe; enseñando al pueblo de Dios, llevándolos a una experiencia cristiana cada vez más profunda, pero sin perder el amor a María, sin dejar de estar en comunión afectiva y devocional con ella, dentro de la Iglesia. Esto requiere de una sólida y renovada formación mariológica, que logre formar a los fieles cristianamente y que logre profundizar en el conocimiento de María; ella dentro del misterio de Dios; su relación con Cristo y con la Iglesia; su relación con la Palabra; su camino de fe; su ser discípula y misionera; su ser la primera redimida, y toda la riqueza mariológica que es inagotable, pero que no se divorcia del proceso de conversión cristiano y eclesial, al contrario, que forma parte de él y ayuda a los fieles a realizarlo. 

Una Mariología actualizada es indispensable para lograr esta integración y superar la dicotomía que había entre la Palabra y María, la Fe Cristiana y María, la celebración de la Liturgia y María. Por lo cual muchas personas optaron por descartar a María para poder renovar la fe cristiana; una actitud muy superficial y parecida a la reacción protestante que decidió reducir a María al mínimo pero no logró tampoco llegar a la plenitud de la fe y de la revelación, y por lo tanto a la plenitud de la conversión y eclesialización.

Diversas Advocaciones Marianas.
Se pudiera hacer un estudio de las innumerables advocaciones marianas, clasificándolas por importancia histórica, por su relevancia regional, nacional, local, etc. En realidad vamos a nombrar algunas y explicarlas un poco.

Es importante resaltar que en las diversas advocaciones marianas hay una gran variedad de acontecimientos subyacentes milagrosos e históricos. Unas son apariciones directas de la Virgen, lo cual es un elemento de gran importancia porque es ella misma en persona quien se presenta y dialoga con los videntes; no se trata de un milagro con algo material sino de la presencia misma de María glorificada en contacto con personas humanas, con el pueblo de Dios.

Son verdaderas Mariofanías, apariciones de María en persona, reconocidas y aprobadas por la autoridad eclesial y que es equiparan a las revelaciones privadas. Esto signifca que no es obligatorio de creer para ser católico.

Además existen una cantidad enorme de milagros que apoyan las advocaciones. Como tablas que flotan, imágenes encontradas en el fondo del agua, imágenes que se ponen pesadas, imágenes que brillan, milagros de sanación, etc.
Existen advocaciones marianas que son Patronas Nacionales y pueden representar un hito importante en la historia de esos países. Existen advocaciones que toman relevancia continental y mundial.

Entre las apariciones tenemos la primera en Zaragoza, España, según la tradición, el 02 de enero del año 40, en una columna, al apóstol Santiago mientras la Virgen estaba viva aún, lo cual nos indica que fue una bilocación. Es la Virgen del Pilar. Esta advocación se convirtió en la patrona de España e Hispanoamérica, cuando llegaron los españoles a estas tierras y trajeron la fe cristiana católica.

La segunda aparición de gran relevancia es la Virgen de Guadalupe, que se apareció al indio ahora San Juan Diego en el año 1531. Lo más extraordinario de esta aparición, aparte de que la Virgen en persona se manifestó, fue la tilma de Juan Diego que dejó impresa con su imagen y es venerada en México por millones de fieles. Ella tiene el título de Patrona de México y Filipinas y Emperatriz de América.

En orden cronológico tenemos a la Virgen de Coromoto, quien se apareció en el año 1952 al Cacique Coromoto y su familia en la zona de Guanare y en las montañas entre Portuguesa y Lara, donde los indígenas eran migrantes. También dejó una imagen con su figura, que actualmente se está estudiando nuevamente y se han descubierto detalles extraordinarios como por ejemplo la corona que son plumas indígenas y el cinto en su cabeza tiene unos símbolos indígenas, además de que dentro de su pupila se ve al indio Coromoto. Fue declarada Patrona de Venezuela por el Papa Pío XII el 7 de Octubre de 1944, justamente por ser una aparición en persona viva y no simplemente un milagro particular.

Nuestra Señora se apareció también en Francia, Lourdes a una joven campesina, Bernadette de Soubirous, en el año 1858. Allí ella misma declara: “yo soy la Inmaculada Concepción”, en el idioma local de Bernadette. Allí también surge una fuente de aguas milagrosas que sigue atrayendo personas enfermas e incluso el día del enfermo para la Iglesia es el 11 de Febrero, día de las apariciones de Lourdes, día de celebración eclesial de Nuestra Señora de Lourdes a nivel litúrgico. Esta advocación tiene importancia mundial y ayuda a mantener y promover la fe y la pastoral de los enfermos especialmente en Europa.

En el año 1917 se aparce nuevamente la Virgen María en Fátima, Portugal, a unos niños campesinos, pastores de ovejas; Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto. Allí da una serie de mensajes, muestra lo terrible del infierno e invita a orar por la conversión de los pecadores y reparación de las ofensas a Dios. El 13 de mayo del año 2017 fueron canonizados Jacinta y Francisco, dos niños santos para la Iglesia universal. Esta advocación mariana tiene una relevancia mundial y es lugar de renovación de fe para Europa y para todo el mundo. La devoción al Corazón Inmaculado de María está ligada a esta aparición mariana.

Hay otras apariciones menos conocidas y hay muchísimas otras manifestaciones marianas que han dado lugar a las diferentes advocaciones. Vamos a nombrar algunas para tener una idea de lo que significa en la realidad del pueblo creyente.

Nuestra Señora de Luján, Argentina
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En 1630, el hacendado Antonio Farías Saa, portugués, radicado en Sumampa (Santiago del Estero), quiso tener una imagen en su casa, para construirle una ermita, cuando quisieron cruzar el río, la carreta que llevaba los dos paquetes no pudo ser removida, comprendieron que la Virgen quería quedarse en ese lugar, los vecinos comenzaron a rendirle culto. Pío XI en 1930 la nombró Patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay.

Nuestra Señora de Chiquinquirá, Colombia

En el año de 1555, entre los primeros conquistadores, llegó Don Antonio de Santana, con el cargo de encomendero de Boyacá, Colombia. Era muy devoto de la Virgen, por lo cual mandó construir una capilla en su casa. La Virgen se encuentra de pie sobre una media luna. Un rosario le cuelga del dedo meñique de la mano izquierda a la Virgen, y en su mano derecha tiene un cetro que se apoya sobre la rodilla del Niño, que sostiene un pequeño rosario en su manita izquierda y cogido con los dedos pulgar e índice de la derecha un pajarito multicolor, que parece quedar sobre el pecho de la Virgen. La imagen fue venerada en la capilla de Don Antonio, pero en 1565 ya estaba bastante deteriorada y fue arrinconada. Su coronación se hizo el 28 de junio de 1919.

Nuestra Señora La Aparecida, Brasil

Unos pescadores trabajaron todo un día y no lograron pescar nada. Haciendo un último intento, en la red salió un cuerpecito sin cabeza; se lanzó de nuevo la red y pescaron la cabecita.
Era la estatua de la Inmaculada. Después de esto siguieron pescando y recogieron infinidad de peces. Llegados a casa colocaron la estatuilla en un altar improvisado y la llamaron La Virgen Aparecida. Fue coronada el 8 de septiembre de 1904.

Nuestra Señora de La Caridad del Cobre, Cuba

El 1º de abril de 1687 dos indígenas acompañados por un esclavo niño de 10 años, se dirigían a buscar sal en el mar para salar las carnes que ellos vendían; vieron un objeto blanco que flotaba en el mar, se trataba de una escultura de la Virgen María con el niño Jesús en brazos. Flotaba sobre una tablita en la cual se leía: “Yo soy la Virgen de la Caridad”. El 8 de septiembre es el día en que celebra la Iglesia de Cuba la festividad de la Virgen de la Caridad del Cobre. La coronación canónica se llevó a cabo el 20 de diciembre de 1936.

Nuestra Señora de La Providencia, Puerto Rico

Esta advocación tuvo su origen en Italia y se difundió por toda Europa, de España pasó a Puerto Rico. La imagen representa a la Virgen, sentada con el Niño Dios sobre las rodillas; teniendo amorosamente una de sus manos entre las suyas. En 1969, todos los obispos de la isla, fervorosos devotos de la Virgen, pidieron al Papa Paulo VI en nombre del pueblo, que nombrara oficialmente a Nuestra Señora de la Providencia patrona de Puerto Rico y éste dio su consentimiento el 19 de noviembre del mismo año.

Nuestra Señora de Los Ángeles, Costa Rica

La Negrita, la Virgen Mulata, encontrada en una región llamada La Puebla de los Pardos, por la humilde mulata. La Virgen Negrita fue coronada como Reina de los Ángeles, el 25 de abril de 1926, por Monseñor Rafael Otón Castro. Cuatro templos ha levantado la piedad popular a su amada madre hasta llegar a la actual basílica cuyo fundamento fue la piedra donde fue hallada la Virgen Negrita que rompería para siempre la discriminación social.

Nuestra Señora de Suyapa, Honduras

Un sábado del mes de febrero de 1747 fue encontrada, al azar por un humilde labrador cuando se disponía a trabajar en las tierras de las montañas del Pilinguin, en donde cultivaban maíz.

Nuestra Señora del Rosario, Guatemala

En 1529 llegaron los frailes dominicanos a Guatemala. El 1º de noviembre se creó la primera Cofradía del Rosario Se acordó hacer una procesión de la catedral a la iglesia de Santo Domingo, el día de la Anunciación. Todavía no estaba instituida la fiesta del Rosario. La devoción a la Virgen del Rosario se propagó por toda la República. La estatua es de plata, incluyendo vestido y peana, mide 2m. de altura, lleva en sus brazos al niño Jesús dormido. El artista es desconocido, asimismo la fecha en que se inició la obra, pero en diciembre de 1593 ya estaba concluida. La Virgen del Rosario fue proclamada Patrona el 19 de febrero de 1651 en La Antigua, ciudad capital.

La Virgen de Los Treinta y Tres, Uruguay

Uruguay es tierra de libertad, gracias a la presencia de María en el largo y difícil procesode liberación. Instalaron un gobierno provisorio y fueron a la Iglesia de los jesuitas para implorar de la Virgen ayuda y protección, en tan ardua tarea de liberación. El 25 de agosto de 1825 la asamblea, presidida por el Sacerdote Juan Francisco Larrobla, declaró y proclamó la Independencia Nacional. La Virgen es pequeña, mide 36 cm. Tallada de madera, con ángeles y la media luna a sus pies. Es de procedencia paraguaya, fue labrada en madera hacia el año de 1756 por manos indígenas. Su festividad se celebra el segundo domingo de noviembre con una peregrinación nacional.

La Inmaculada Concepción, Estados Unidos

El 28 de mayo de 1792, el Ilustrísimo John Carroll, el primer Obispo Norteamericano, seleccionó a la Virgen María como la Patrona de la Diócesis de Baltimore, la cual en aquel momento comprendía todos los Estados Unidos. El 13 de mayo de 1846, diecinueve obispos se reunieron en Baltimore y le pidieron a la Santa Sede que proclamara a la Virgen María como Patrona de los Estados Unidos de Norteamérica bajo el nombre de la Inmaculada Concepción.
Dicha solicitud fue aprobada en 1847 por el Papa Pío IX, antes de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción en 1854.

Nuestra Señora del Cabo, Canadá

El Santuario Mariano más importante de Canadá es el de Nuestra Señora del Cabo o Nuestra Señora del Santo Rosario. Su Santuario se encuentra en el Río San Lorenzo en la ciudad de Cap de la Madeleine (Quebec), desde 1694. La imagen de la Virgen ha sido venerada desde 1854 cuando fuera donada al Santuario por Zepherin Dorval. La imagen es básicamente una representación de la Inmaculada Concepción con el corazón en su parte superior. El 12 de octubre de 1904, la imagen de Nuestra Señora del Santo Rosario del Cabo fue coronada canónicamente por el Papa Pío X.

Nuestra Señora de Los Milagros de Caacupé, Paraguay

La Virgen de los Milagros de Caacupé es la Inmaculada. Es una imagen de bulto, tallada en madera, de rostro ovalado, ojos azules, pelo dorado; su túnica es blanca y el manto azul, tiene las manos juntas apoyadas sobre el pecho. Su historia narra que un indígena guaraní perseguido por otros indígenas que iban a darle muerte se escondió detrás de un tronco de árbol, y prometió a la Virgen de la Inmaculada, venerada por los misioneros franciscanos, que le haría una reproducción en la madera del mismo tronco. La fiesta de la Virgen de los Milagros de Caacupé se celebra el día 8 de diciembre.

Virgen de La Paz, San Miguel, El Salvador

En la catedral de San Miguel en el Salvador se venera la Virgen de la Paz. No es conocido su origen. Algunos relatos pueblerinos narran que unos mercaderes encontraron una caja de madera en las riberas del Pacífico, arrojada quizá por las aguas. Por fin llegaron a la ciudad el 21 de noviembre de 1682. Querían acudir a la autoridad civil para enterarla del hallazgo, pero el burro se paró en la plaza principal, precisamente frente a la antigua iglesia parroquial donde está actualmente la catedral. En base a este acontecimiento los lugareños comenzaron a venerar a la Virgen, bajo la advocación de la Virgen de la Paz, Patrona de los habitantes de la Perla Oriental. La imagen fue coronada el 21 de noviembre de 1921.

La Virgen de Copacabana, Bolivia

Francisco Tito Yupanqui, descendiente Inca, desde niño mostró gran amor a la Virgen y deseaba que la Virgen de la Candelaria ocupara el mejor sitio de la Capilla de Copacabana y una cofradía para honrarla, logró hacer una imagen de la Virgen en arcilla y fue colocada a un lado del altar, después de tres meses de retocado y corrección, la imagen quedó terminada y resultó que la imagen además de ser hermosa, inspiraba devoción. Esta historia es parte de la tradición de los quechuas y aymaras. La fiesta litúrgica mariana la celebran el 2 de febrero, día de la Candelaria de Copacabana. El 15 de abril de 1605 tuvo lugar la coronación pontificia de la imagen.

La Virgen del Carmen, Maipú, Chile

Cuando la lucha por la independencia, J. F. de San Martín (1817) proclamó a la Virgen del Carmen Patrona del Ejército Libertador de Los Andes y le entregó su bastón de mando. Este santuario recuerda la historia de la patria y la de Jesús, Señor de la historia y de su acción constante para que todos los pueblos latinoamericanos se unan en un solo pueblo como dignos hijos del Padre.

Santa María La Antigua, Panamá

Es una pintura mural aproximadamente del año 1400. Presenta un ángel que le sirve de peana y otros dos que le están ciñendo una corona imperial. Se la considera copia de un original desconocido de la escuela Italo-Bizantina. Se pintó en un muro de la Mezquita de Sevilla (España), al convertirse en Catedral Antigua de Sevilla.
Al edificarse la Catedral actual, terminada en 1587, dicho muro fue trasladado allí. La imagen es de una estatura mayor que la normal. Lleva un manto blanco guarnecido de oro; con la mano derecha muestra una rosa, y con el brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús que está en ademán de bendecir con la diestra, mientras que con la otra mano ampara a un pajarillo. Desde tiempos remotos la devoción a Santa María La Antigua ha sido general en España. El 15 de Agosto de 1996 se entroniza oficialmente la efigie en alto relieve de Santa María.

Nuestra Señora de La Inmaculada Concepción del Viejo
, Patrona de Nicaragua
Muy cerca de la costa del Pacífico, en el Departamento de Chinandega, se encuentra el pequeño poblado de “El Viejo”, que se formó alrededor de una misión franciscana de los primeros tiempos coloniales. En este pueblo del extremo occidental de Nicaragua se encuentra el Santuario de Nuestra Señora bajo el título de la Inmaculada Concepción de El Viejo; la Virgen se quedó en el corazón de Nicaragua para siempre. Su fiesta es el 08 de diciembre.

Nuestra Señora del Quinche, Ecuador

La Virgen María ha sido la evangelizadora de todos los pueblos del Ecuador. Su historia religiosa y los innumerables santuarios esparcidos a lo largo y ancho del país, testifican esta verdad. Con ocasión del IV Congreso Nacional Mariano, recibieron un homenaje especial las imágenes de la Virgen María en su advocación del Quinche y del Cisne.
En 1586, el escultor español Diego de Robles; regaló esta escultura a los indígenas Oyacochi, quienes le construyeron una iglesia de madera del bosque. Su devoción se extendió por todas partes. Su fiesta se determinó para el 21 de noviembre, fiesta de la presentación de María.
La coronación de Nuestra Señora de la Presentación del Quinche, Patrona de los ecuatorianos, se hizo en 1943 en Quito, con gran solemnidad.

Conclusión:
La Virgen se ha inculturado en todos los pueblos de la tierra; ella entra a formar parte de la cultura de esos pueblos; de sus sentimientos y valores, de sus esperanzas y ruegos, de su búsqueda espiritual y religiosa. La fe se ha hecho cultura pero también con la presencia de María, y podemos ver cumplida la profecía que ella misma anuncia en el Magníficat que nos trae el Evangelio de San Lucas: desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el poderoso ha hecho obras grandes en mí… (Cf. Lc 1,48-49).

Agar-concubina de Abraham, la madre de los ismaelitas


En la Biblia, Agar es la sierva egipcia de Sara que se convirtió en concubina de Abraham y madre de su hijo primogénito, Ismael. Su historia, narrada principalmente en el libro de Génesis, destaca por el rechazo que sufrió y la intervención divina que recibió en medio del desierto.

Momentos clave de su historia
El nacimiento de Ismael: Como Sara era estéril, entregó a Agar a Abraham para que tuviera un hijo a través de ella. Cuando Agar quedó embarazada, surgieron fuertes tensiones y celos, lo que la obligó a huir al desierto por primera vez.
La promesa divina: Estando en el desierto, un ángel se le apareció y le ordenó volver, prometiéndole que su descendencia sería incontable. Ella es la única mujer en el Antiguo Testamento a la que se le aparece el Ángel de Dios, y lo llamó «El Dios que me ve».
El exilio definitivo: Años después, Sara dio a luz a su propio hijo, Isaac. Al ver a Ismael burlarse de Isaac, Sara exigió a Abraham que expulsara a Agar y a Ismael para que no compartieran la herencia.
El rescate en el desierto: Vagando sin agua y al borde de la muerte, Dios escuchó el llanto de Ismael y proveyó agua, reafirmando que Ismael también daría origen a una gran nación (los pueblos árabes).

Significado espiritual
En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo utiliza la historia de Agar e Ismael en Gálatas 4:21-31 como una alegoría. 
Representa la antigua alianza de la ley y la esclavitud, en contraste con Sara, quien representa la gracia y la libertad de la promesa divina.
Puedes profundizar en los detalles completos de su travesía leyendo el relato sobre Génesis 16 y Génesis 21 en la Biblia.

La historia de esta mujer se cuenta en los capítulos 16 y 21 del Libro del Génesis.

Por iniciativa de la infecunda Sarai —como también se vio antes— Abram se unió a la esclava Agar, sirvienta de su cónyuge. (No olvidemos que en aquellos lejanos tiempos, antes de la restauración cristiana del matrimonio, los hombres ricos del oriente medio solían tener una esposa y varias concubinas, y aun ser maridos de un número plural de esposas).

Cuando la sierva se dio cuenta de que estaba embarazada adoptó hacia su dueña una actitud que ésta quiso interpretar como desdeñosa. Y entonces el ama dijo a su esposo:
"—¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la dí por mujer, y ahora que va a tener un hijo tuyo se cree más que yo. ¡Que Yahvé diga quién tiene la culpa, si tú o yo!" (Génesis 16, 5).

Abram, que no deseaba conflictos femeninos en sus tiendas, le contestó, con el ánimo de serenarla:
"—Mira, tu esclava está en tus manos. Haz con ella lo que bien te pareciere" (Génesis 16, 6).

Alentada por las palabras de su marido, Sarai dio tan pésimo trato a la preñada Agar que ésta, muy afligida, huyó del campamento de Abram para internarse en el desierto. Sentada estaba la fugitiva junto a un manantial del camino que por el sur conducía a su natal Egipto, entre Cadés y Beret, cuando Yahvé se le apareció, preguntándole:
"Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas?" (Génesis 16, 8).

Ella le respondió:
"—Estoy huyendo de Sarai, mi señora" (Génesis 16, 8).

Y Él le dijo:
"—Regresa al lado de tu dueña y obedécela en todo. Aumentaré tanto tus descendientes que nadie los podrá contar. Estás encinta y tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Ismael (en hebreo Yahvé escucha), porque el Señor escuchó tu aflicción. Será arisco como un onagro [asno salvaje]; luchará contra todos, y todos lucharán contra él. Pero él afirmará su campamento aunque sus hermanos se opongan" (Génesis 9-12).

Los exégetas de la Biblia comentan que con las anteriores palabras Dios señaló que Ismael llevaría el estilo de vida propio de los habitantes de las regiones desérticas de la zona meridional del país de Canaán.

Tras haber recibido el mensaje divino, Agar llamó al Señor con el nombre hebreo de Atta el roi, El Rof o El Roí (en hebreo Dios de la visión o El Dios que me ve) y volvió a la morada de Abram y Sarai. Meses después dio un hijo al patriarca, que en ese tiempo ya tenía 86 años, y ese niño fue llamado con el nombre impuesto por Atta el roi.

Pasaron los años. Tal como Dios mismo lo había anunciado, Abraham y Sara, ya muy viejos ambos, tuvieron un hijo que se llamó Isaac. El día en que destetaron al infante hizo el padre una gran fiesta para sus familiares y amigos. Pero en medio del festejo Sara observó que Ismael, el hijo de Agar, hacía burla del pequeño con bromas indecorosas, y llena de cólera fue a decirle a su marido:
"—¡Echa a esa esclava y a su hijo! Mi hijo Isaac no tiene por qué compartir su herencia con el hijo de una sierva!" (Génesis 21, 10).

Los biblistas explican que entre las gentes de la raza de Abraham era costumbre dar a los hijos de las concubinas una parte de la herencia paterna, de modo que Ismael podía heredar junto con Isaac.

La exigencia de Sara causó mucho sufrimiento a Abraham, pero Dios le dijo:
"—No te afanes por el muchacho ni por tu esclava. Haz todo lo que Sara te pida, porque tu descendencia se establecerá por medio de Isaac. En cuanto al hijo de la esclava, yo haré que también de él salga una gran nación, porque es hijo tuyo" (Génesis 21, 12-13).

Confortado por el dicho del Señor, a la mañana siguiente, muy temprano, Abraham tomó un pan y un recipiente de cuero con agua, puso ambos sobre la espalda de Agar, le entregó a Ismael y la despidió.

La sierva y su hijo estuvieron caminando de un lado a otro, sin rumbo, por el desierto que más tarde se llamó de Beerseba (o Bersheba), al sur de la futura Palestina. Cuando el agua se agotó, Agar dejó al niño a la sombra de un arbusto y, no queriendo verlo morir, fue a sentarse a unos pasos de él, a la distancia de un tiro de flecha. en lágrimas. Entonces Ismael comenzó a llorar.

Y sucedió que Yahvé, al oír aquel llanto, habló a la desalentada madre, diciéndole:
"—¿Qué te pasa, Agar? No tengas miedo, porque Dios ha oído la voz del muchacho ahí donde está. Anda, levántate, ve a buscar al niño y no dejes que se suelte de tu mano, pues yo haré que de él salga una gran nación" (Génesis 21,17-18).

Y Dios abrió los ojos de Agar, cubiertos de arena y lágrimas, para que viera una fuente —quizá la de un oasis— donde pudo dar de beber a Ismael y llenar su botija.

De allí en adelante Yahvé puso bajo su cuidado al hijo de Abraham y Agar, que vivió en el desierto de Parán (o Farán), entre Canaán y Egipto, se hizo diestro en el manejo del arco, descolló como gran cazador y contrajo matrimonio con una egipcia: una muchacha escogida por su progenitora.

En el Nuevo Testamento, en los versículos 21 a 31 del capítulo 4° de la Epístola a la comunidad de Galacia, san Pablo presentó a Agar como símbolo de la antigua alianza, la del monte Sinaí, viendo en ella a la madre cuyos hijos no son libres por vivir bajo la esclavitud de la ley. Con esto, afirman los intérpretes de la Sagrada Escritura, el apóstol buscaba impugnar la doctrina equivocada de los judaizantes, cristianos heterodoxos del siglo I que asociaban la salvación a factores raciales y rituales.

Ismael fue la raíz del pueblo ismaelita, a cuyos integrantes se identificó en varios pasajes veterotestamentarios como moradores del desierto que vivían de la cría de ganados, el saqueo de las tierras de sus enemigos y el tráfico de esclavos. A los hombres de este pueblo se les denominó también agarenos, denominación, ahora en desuso, que en otra época recayó sobre todos los musulmanes.

«Cuando Dios oyó al niño sollozar, el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: “¿Qué te pasa, Agar? No temas, pues Dios ha escuchado los sollozos del niño. Levántate y tómalo de la mano, que yo haré de él una gran nación”. En ese momento Dios le abrió a Agar los ojos, y ella vio un pozo de agua. En seguida fue a llenar el odre y le dio de beber al niño» (Génesis 21:17-19).


Fuente: wikipedia

Agar o Hagar fue según la Biblia, una esclava egipcia, concubina de Abraham, madre de Ismael. El Génesis narra la expulsión de Agar y su hijo provocada por la acusación de Sara, esposa de Abraham.

Debido a la infertilidad de Sara, el relato bíblico dice que ésta consideró conveniente que Abraham obtuviera descendencia a través de su sirvienta personal Agar. De la unión nació Ismael (Gn 16), del cual descienden los ismaelitas. Esto creó tensiones entre ambas mujeres. Cuando Agar fue expulsada debido a la acusación de Sara de que se burlaba de ella, vagó por el desierto (Gn 21). Un ángel le dijo a Agar en nombre de Dios que su descendencia sería incontable.

Posteriormente, los comentaristas rabínicos afirmaron en el Midrash que Agar era hija del Faraón que prefirió que fuese esclava de Abraham antes de que se tuviese que quedar en Egipto debido a los prodigios realizados por gracia divina en ese reino.

Los pueblos árabes (agarenos) consideran a Agar la mujer legítima de Abraham y se consideran descendientes de este a través de Ismael

Para San Pablo (Ga 4, 21s), este relato representa la comunidad del pacto sinaítico (es decir, el judaísmo):
«Decidme vosotros, los que queréis estar sometidos a la ley: ¿No oís la ley? Pues dice la Escritura que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la naturaleza; el de la libre, en virtud de la Promesa. Hay en ello una alegoría: estas mujeres representan dos alianzas; la primera, la del monte Sinaí, madre de los esclavos, es Agar (pues el monte Sinaí está en Arabia) y corresponde a la Jerusalén actual, que es esclava, y lo mismo sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, pues dice la Escritura: `Regocíjate estéril, la que no das hijos; rompe en gritos de júbilo, la que no conoces los dolores del parto, que más son los hijos de la abandonada que los de la casada´. Y vosotros, hermanos, a la manera de Isaac, sois hijos de la Promesa.»

Oración
Señor, tú te acercaste a Agar en el desierto y oíste el llanto de su hijo.
Mientras nos acercamos a ti a la luz de su vida,
te pedimos que oigas el llanto de nuestros corazones

Consuélanos y abrázanos con tu amor,
para que podamos oír los silbidos apacibles
de tu Espíritu Santo en nuestras vidas
Amén.