Los datos de los Apócrifos no tienen la autoridad de los escritos sagrados de la Biblia, sin embargo contienen mucha información acerca de la cultura, la mentalidad, el ambiente de esos años. Además de otros datos que a veces coinciden con la realidad y otros no.
Respecto de la Virgen María los apócrifos nos hablan de su nacimiento, de su infancia, donde afirman que ella fue entregada al templo desde pequeña para vivir como consagrada al Señor; además narran lo de San José, que floreció la vara que cargaba y por eso las imágenes de San José tienen una vara florecida con un lirio y por eso fue escogido como esposo de la estirpe de David.
En estos manuscritos se trata de la prehistoria de María, su nacimiento, su infancia, educación, su matrimonio, su vida con el Niño Jesús, posteriormente su presencia a lo largo de la misión de su Hijo, su pasión, muerte, sepultura y resurrección. Sobre todo se trata del rol de María en la Iglesia primitiva, de su muerte y asunción (la tradicional dormición de María), y de su maternal intercesión en especial por las ánimas en pena.
Los más famosos apócrifos entre otros son:
el Protoevangelio de Santiago o Natividad de María, el Tránsito de la B.V. María de José de Arimatea, los Oráculos Sibilinos, la Historia de San José el carpintero, la Dormición de la Santa Madre de Dios de Juan el Teólogo.
Estas
temáticas mariológicas son presentadas de forma popular y de manera cónsona a la naciente devoción mariana desde la primera Iglesia y, a pesar de algunos elementos fantasiosos y legendarios, en armonía con la teología oficial.
Respecto a la Virgen María los Apócrifos se pueden dividir en varias temáticas fundamentales:
La prehistoria de María y su educación
El Protoevangelio de Santiago trata de la vida de María desde su concepción hasta su matrimonio. La narración habla de los padres de la Virgen, de cómo ellos con oraciones y ayunos pudieron concebir su hija, y como se esmeraron en su educación, en especial enviándola al Templo en el colegio de las vírgenes donde los sacerdotes se preocuparon de cuidar de su pureza y de su compromiso matrimonial con un descendiente de la estirpe de David, el anciano José, según un matrimonio putativo y espiritual, así como se desarrolló en el ámbito de algunos grupos místicos herederos de las tradiciones hebraicas. Este mismo tema se puede encontrar en el Evangelio de Pseudo Mateo (siglos VII-VIII), en el libro de la Natividad de María (846-849), en el Evangelio Árabe (siglos VI-VII) y en la Historia de José el Carpintero entre 600-650.
La maternidad virginal de María
El mismo Protoevangelio de Santiago trata de la Anunciación que se desarrolla en una fuente de agua de Nazaret y en la casa de María y de forma sobrenatural. El momento del nacimiento de Jesús se da en una gruta mientras acontece con la manifestación de Dios Padre que lo proclama como Hijo suyo. También se presenta a María llorosa y sonriente por los dos pueblos que se iban generando en la medida que se aceptaba a su Hijo o no. El Evangelio de Bartolomé le da el significado profundo a estos acontecimientos explicándolos en función de la salvación del mundo.
María en el día de la Resurrección
La presencia de María en el misterio Pascual no sólo se refiere al episodio al pie de la cruz, sino que además, en los apócrifos, se refiere a las apariciones del Resucitado. Según el Evangelio de Bartolomé y el Evangelio de Gamaliel, el Señor se le aparece a su madre primero y después a Magdalena y Pedro, encomendándole avisar a sus discípulos.
María en la Iglesia naciente
María sobrevive a Jesús el Señor, y así como lo relata el libro de los Hechos, comparte la vida y la oración de los discípulos, En el apócrifo el Tránsito Romano y en el Evangelio de Bartolomé sedescribe su papel de guía, de educadora en la fe de los apóstoles, como madre y discípula.
Muerte y Asunción de María
Existen las trazas de una tradición oral del II siglo sobre la asunción de la Virgen en la comunidad de Magdala por parte de unos familiares parientes descendientes de la Virgen de tendencia ebionita, la celebración en Getsemaní de la Traslación de la Gran Pariente enterrada en ese lugar en una gruta próxima a la gruta de la prendición de Jesús y del Huerto de los Olivos. Además se intercalaban en la narración elementos teológicos de la tradición judía con otros de angelología que relacionaban la traslación de María con las de Henoc y Elías. Posteriormente los Padres Griegos y Latinos de los siglos V-VII fueron purificando o eliminando estos elementos y así fundamentaron doctrinalmente la Asunción de María como la doctrina la presenta.
Con respecto a la tradición escrita los primeros documentos que relatan la asunción de la Virgen son los textos apócrifos llamados Transitus Mariae cuyo núcleo originario se puede ubicar entre el siglo II y III.
La intercesión de María en el Cielo
El Apocalipsis Apócrifo de la Virgen (de Nuestra Señora) presenta la intercesión de María ya asunta a los cielos y de los elegidos para la suspensión de las penas del purgatorio en especial entre Pascua y Pentecostés.
Importancia de los Apócrifos Mariológicos
Se puede decir que la importancia de la dimensión mariana de los apócrifos radica en el aporte al crecimiento inicial de la devoción mariana y de la narración cristiana, que marca a su vez el desarrollo progresivo de la doctrina patrística.
Partiendo de estos elementos históricos de la Vida y Pascua de Jesús y la Vida y Asunción-Pascua de María, se puede subdividir el aporte apócrifo mariológico en tres momentos:
Conclusión
En definitiva los apócrifos de contenido mariológico pueden considerarse, aparte las debidas exclusiones de aspectos no propiamente doctrinales y de otra índole, una literatura cristiana de la época de los primeros siglos, que al mismo tiempo logran un aporte teológicocultural en sintonía diacrónica con el contexto de los Escritos Canónicos y de la tradición de los Padres, y con tres puntos circunstanciales sincrónicos narrativos de referencia: el misterio de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo en el seno de María como cumplimiento de las promesas mesiánicas, su vida hasta la Pascua y la Ascensión, junto con su Madre, y después de Pentecostés la glorificación del Hijo en la Gloriosa Asunción de la Virgen María.
María emerge así en los apócrifos como la singular destinataria, y portadora del misterio de salvación, sujeto y objeto de evangelización, que actúa desde su fe en comunión con Cristo y con todos, hecho que es lo que en definitiva ayuda a los creyentes a permanecer y trasmitir el depósito de la fe unidos a ella, manteniendo y reconociendo la devoción maternal-filial-fraternal que el Espíritu Santo promueve siempre desde el comienzo en la Iglesia.
Respecto a la Virgen María los Apócrifos se pueden dividir en varias temáticas fundamentales:
La prehistoria de María y su educación
El Protoevangelio de Santiago trata de la vida de María desde su concepción hasta su matrimonio. La narración habla de los padres de la Virgen, de cómo ellos con oraciones y ayunos pudieron concebir su hija, y como se esmeraron en su educación, en especial enviándola al Templo en el colegio de las vírgenes donde los sacerdotes se preocuparon de cuidar de su pureza y de su compromiso matrimonial con un descendiente de la estirpe de David, el anciano José, según un matrimonio putativo y espiritual, así como se desarrolló en el ámbito de algunos grupos místicos herederos de las tradiciones hebraicas. Este mismo tema se puede encontrar en el Evangelio de Pseudo Mateo (siglos VII-VIII), en el libro de la Natividad de María (846-849), en el Evangelio Árabe (siglos VI-VII) y en la Historia de José el Carpintero entre 600-650.
La maternidad virginal de María
El mismo Protoevangelio de Santiago trata de la Anunciación que se desarrolla en una fuente de agua de Nazaret y en la casa de María y de forma sobrenatural. El momento del nacimiento de Jesús se da en una gruta mientras acontece con la manifestación de Dios Padre que lo proclama como Hijo suyo. También se presenta a María llorosa y sonriente por los dos pueblos que se iban generando en la medida que se aceptaba a su Hijo o no. El Evangelio de Bartolomé le da el significado profundo a estos acontecimientos explicándolos en función de la salvación del mundo.
María en el día de la Resurrección
La presencia de María en el misterio Pascual no sólo se refiere al episodio al pie de la cruz, sino que además, en los apócrifos, se refiere a las apariciones del Resucitado. Según el Evangelio de Bartolomé y el Evangelio de Gamaliel, el Señor se le aparece a su madre primero y después a Magdalena y Pedro, encomendándole avisar a sus discípulos.
María en la Iglesia naciente
María sobrevive a Jesús el Señor, y así como lo relata el libro de los Hechos, comparte la vida y la oración de los discípulos, En el apócrifo el Tránsito Romano y en el Evangelio de Bartolomé sedescribe su papel de guía, de educadora en la fe de los apóstoles, como madre y discípula.
Muerte y Asunción de María
Existen las trazas de una tradición oral del II siglo sobre la asunción de la Virgen en la comunidad de Magdala por parte de unos familiares parientes descendientes de la Virgen de tendencia ebionita, la celebración en Getsemaní de la Traslación de la Gran Pariente enterrada en ese lugar en una gruta próxima a la gruta de la prendición de Jesús y del Huerto de los Olivos. Además se intercalaban en la narración elementos teológicos de la tradición judía con otros de angelología que relacionaban la traslación de María con las de Henoc y Elías. Posteriormente los Padres Griegos y Latinos de los siglos V-VII fueron purificando o eliminando estos elementos y así fundamentaron doctrinalmente la Asunción de María como la doctrina la presenta.
Con respecto a la tradición escrita los primeros documentos que relatan la asunción de la Virgen son los textos apócrifos llamados Transitus Mariae cuyo núcleo originario se puede ubicar entre el siglo II y III.
La intercesión de María en el Cielo
El Apocalipsis Apócrifo de la Virgen (de Nuestra Señora) presenta la intercesión de María ya asunta a los cielos y de los elegidos para la suspensión de las penas del purgatorio en especial entre Pascua y Pentecostés.
Importancia de los Apócrifos Mariológicos
Se puede decir que la importancia de la dimensión mariana de los apócrifos radica en el aporte al crecimiento inicial de la devoción mariana y de la narración cristiana, que marca a su vez el desarrollo progresivo de la doctrina patrística.
Partiendo de estos elementos históricos de la Vida y Pascua de Jesús y la Vida y Asunción-Pascua de María, se puede subdividir el aporte apócrifo mariológico en tres momentos:
- La narración de la etapa preparatoria mesiánica, es decir previa la encarnación, que se conecta con la tradición judía de la Hija de Sión, que es la misma virgen de Israel. Ambas figuras hacen parte de la tradición mesiánica veterotestamentaria, que se refleja y se prolonga en las narraciones apócrifas de la concepción, la niñez, la juventud y el matrimonio de María como cumplimiento de lo anterior
- La narración de la etapa de realización maternal de María, en la plenitud de los tiempos, bajo la ley nacido de mujer, que realza la unidad entre Cristo y María a partir de la maternidad virginal, se relaciona a los acontecimientos de la infancia de Cristo, de su vida pública y misión, evoluciona y madura con el misterio pascual en la figuración de la reunificación de los hijos dispersos de Israel como la Hija de Sión ya Nueva Eva presente en el sepulcro primero dolorosa y después alegre con el Resucitado
- La narración de la etapa final escatológica de María, que oscila entre el momento post pascual y la realidad post mortem, compartida primero con la Iglesia naciente y después con la Iglesia triunfante. Los apócrifos asuncionistas presentan a María como la madre de Dios que ora por nosotros. Este aspecto es profundizado por los Padres de la Iglesia, es decir como ícono escatológico de la Iglesia realizada en María asunta e incorporada plenamente a la resurrección de Cristo en cuerpo y alma y que intercede por nosotros maternalmente.
Conclusión
En definitiva los apócrifos de contenido mariológico pueden considerarse, aparte las debidas exclusiones de aspectos no propiamente doctrinales y de otra índole, una literatura cristiana de la época de los primeros siglos, que al mismo tiempo logran un aporte teológicocultural en sintonía diacrónica con el contexto de los Escritos Canónicos y de la tradición de los Padres, y con tres puntos circunstanciales sincrónicos narrativos de referencia: el misterio de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo en el seno de María como cumplimiento de las promesas mesiánicas, su vida hasta la Pascua y la Ascensión, junto con su Madre, y después de Pentecostés la glorificación del Hijo en la Gloriosa Asunción de la Virgen María.
María emerge así en los apócrifos como la singular destinataria, y portadora del misterio de salvación, sujeto y objeto de evangelización, que actúa desde su fe en comunión con Cristo y con todos, hecho que es lo que en definitiva ayuda a los creyentes a permanecer y trasmitir el depósito de la fe unidos a ella, manteniendo y reconociendo la devoción maternal-filial-fraternal que el Espíritu Santo promueve siempre desde el comienzo en la Iglesia.
