Las devociones son expresiones más directamente del pueblo de Dios; costumbres piadosas que se van originando a lo largo de la historia eclesial, que duran cierto tiempo, a veces son regionales, locales, a veces son universales. Algunas son promovidas y apoyadas directamente por la Iglesia oficial, como es el caso del Santo Rosario.
La Liturgia ha de ser celebrada y vivida con auténtica devoción espiritual, y el afecto que sentimos por Dios, por la Virgen, los Santos, forma parte de esta auténtica devoción.
Las prácticas devocionales se realizan en diversos lugares, muchas dentro del mismo hogar, y ayudan a mantener un tono en la fe, la brasa encendida para vivir de manera más abierta y sentida la liturgia, los sacramentos, sobre todo el sacramento del alimento divino, la Santa Eucaristía, que es el sacramento más practicado por todo el pueblo de Dios.
La Iglesia organiza la liturgia durante todo el año en lo que llamamos AÑO LITÚRGICO, centrado en Jesucristo, su vida, su nacimiento, su pasión, muerte y resurrección.
- Tiempo de Adviento, a la espera del Señor, Tiempo de Navidad, celebrando su nacmiento y presencia en medio de nosotros;
- Tiempo de Cuaresma, preparándose para la celebración plena del Misterio Pascual,
- Tiempo de Pascua, celebrando hasta Pentecostés el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte; Tiempo Ordinario, de la acción cotidiana y silenciosa del Espíritu de Santo en la Iglesia.
El centro del Año Litúrgico es el Misterio Pascual de Jesucristo, que celebramos en Semana Santa. Cada Misa durante el año es la celebración de ese Misterio.
Luego cada Tiempo Litúrgico va dando el sabor especial para vivir el misterio de toda la vida de Jesús.
Luego cada Tiempo Litúrgico va dando el sabor especial para vivir el misterio de toda la vida de Jesús.
- Durante el Adviento, se usa el color morado en los ornamentos. Es tiempo de preparación a la venida del Señor, recordando su primera venida en la humildad y preparándose para su venida en la gloria.
- El Tiempo de Navidad se utiliza el color blanco y celebra la alegría de la llegada del Mesías a este mundo.
- El Tiempo de Cuaresma nos prepara al gran Misterio Pascual; dura 40 días y se utiliza el morado como color litúrgico; es tiempo de conversión y penitencia.
- El Tiempo Pascual comienza el Sábado Santo en la noche y celebra la resurrección de Jesús, el triunfo del Mesías sobre el pecado y la muerte. El color litúrgico es el blanco.
- El Tiempo Ordinario utiliza el color verde; es el tiempo de la esperanza; del crecimiento de la semilla de Dios; tiempo de maduración de la fe, tiempo de la acción fecunda del Espíritu Santo en la Iglesia.
En las oraciones de los sacramentos las oraciones van dirigidas básicamente al Padre Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, en la comunión y acción poderosa del Espíritu Santo. Muy pocas oraciones de la misa van dirigidas al Hijo, como por ejemplo cuando se dice “Cristo ten
piedad”, cuando se pide la paz a Jesucristo, cuando se reza el Cordero.
En la liturgia sacramental las oraciones y plegarias nunca van dirigidas directamente a María y a los otros santos, sino que ella entra en esas oraciones para mostrar su íntima relación en el misterio divino, y la poderosa acción de Dios en la humanidad, siendo ella en donde la acción de Dios se ha manifestado de la manera más plena y profunda. El incluir a María dentro de la liturgia ayuda a aclarar la revelación el misterio divino.
Ella forma parte del misterio de Jesucristo, es su madre, y además ella es miembro eminente de la Iglesia.
En la Eucaristía la Virgen es incluida de manera ordinaria. En el Credo está presente la Virgen: nació de Santa María Virgen, además en el “Yo confieso”, se nombra a María como intercesora, y por eso ruego a Santa María Virgen, a los ángeles y a los santos.., además en todas las Plegarias Eucarísticas se nombra a la Virgen, ante todo de la gloriosa siempre Virgen María.
Además de esta presencia ordinaria de la Virgen en cada misa, tenemos celebraciones especiales dedicadas en honor a la Santísima Virgen María durante el año litúrgico, donde las oraciones y la plegaria eucarística hacen una mayor referencia a la Virgen María. Hay varias solemnidades.
En la Eucaristía la Virgen es incluida de manera ordinaria. En el Credo está presente la Virgen: nació de Santa María Virgen, además en el “Yo confieso”, se nombra a María como intercesora, y por eso ruego a Santa María Virgen, a los ángeles y a los santos.., además en todas las Plegarias Eucarísticas se nombra a la Virgen, ante todo de la gloriosa siempre Virgen María.
Además de esta presencia ordinaria de la Virgen en cada misa, tenemos celebraciones especiales dedicadas en honor a la Santísima Virgen María durante el año litúrgico, donde las oraciones y la plegaria eucarística hacen una mayor referencia a la Virgen María. Hay varias solemnidades.
La primera es María Madre de Dios el 1 de enero, para felicitar a la madre por tan precioso Hijo, y a la vez el comienzo de una nueva creación donde ella es la nueva madre de los que viven por Cristo. La liturgia de la misa proclama como segunda lectura la bendición de Moisés que desea la protección de Dios y la paz (Nb 6,22-27), lo cual permite de ligar esta celebración a la jornada mundial por la paz instituida por Pablo VI y al comienzo del año civil.
En la oración después de la comunión María es llamada “madre de Cristo y madre de la Iglesia”.
La conmemoración de la maternidad divina de María es por lo tanto ocasión para extender esta maternidad a la Iglesia y a toda la humanidad, sobre la cual imploramos, por su intercesión, la plenitud de la paz.
La otra solemnidad es la Asunción de la Virgen María a los cielos, de mucha relevancia en la Iglesia Ortodoxa, donde es prácticamente el comienzo del año litúrgico; se celebra el 15 de agosto. Puede ser considerada como la más destacada, tanto por la importancia de la participación popular como por la variedad de costumbres tradicionales. Esta fiesta se encuentra en Oriente desde los primeros siglos, en Jerusalén se celebraba una fiesta el 15 de Agosto relacionada al final de la vida de María, donde la tradición dice que está la tumba de María; el emperador Mauricio (582-602) ordenó que esta celebración se diera en todo el imperio y se hizo muy popular.
Después del año 1000 se enumeró entre los días de guardar el reposo festivo. Para los bizantinos es la fiesta mariana por excelencia, casi el vértice del año litúrgico para ellos por la manera como la celebran, durante prácticamente todo el mes de agosto.
En Occidente se tiene noticia de esta fiesta solamente con el papa Sergio I (687-701), de Siria, quien ordena que las cuatro fiestas marianas de la Natividad, Anunciación, Purificación y la Asunción se celebren con procesión solemne hasta la Basílica de Santa María la Mayor. Sabemos que esta fiesta mariana se introdujo en Roma por influencia de los numerosos monjes que venían de Oriente huyendo de las invasiones persas y árabes.
En Occidente se tiene noticia de esta fiesta solamente con el papa Sergio I (687-701), de Siria, quien ordena que las cuatro fiestas marianas de la Natividad, Anunciación, Purificación y la Asunción se celebren con procesión solemne hasta la Basílica de Santa María la Mayor. Sabemos que esta fiesta mariana se introdujo en Roma por influencia de los numerosos monjes que venían de Oriente huyendo de las invasiones persas y árabes.
Allí se afianzó rápidamente y a finales del milenio era una de las pocas fiestas que tenían una vigilia con ayuno. Las reformas litúrgicas del siglo XX no tocaron esta fiesta sino que más bien la enriquecieron más aún en su contenido. El
Papa Pablo VI en el nuevo misal de 1970, vuelve a poner una misa de vigilia para la Asunción, lo cual es algo bastante extraordinario, aunque la misa del día queda más precisa en su contenido para nuestros días que esta misa de vigilia, que es más genérica.
La tercera solemnidad es la Inmaculada Concepción, que también celebra un dogma mariano. El pueblo cristiano desde casi el comienzo de la Iglesia reflexionó acerca del origen de María, lo cual queda atestiguado en los escritos cristianos de esas épocas, como el Protoevangelio de Santiago, del siglo II, donde se narra la historia de María, su origen, y se menciona a sus padres, Joaquín y Ana. A principios del siglo VIII está atestiguada en Oriente la celebración litúrgica de la Concepción de Santa Ana (9 de diciembre).
La tercera solemnidad es la Inmaculada Concepción, que también celebra un dogma mariano. El pueblo cristiano desde casi el comienzo de la Iglesia reflexionó acerca del origen de María, lo cual queda atestiguado en los escritos cristianos de esas épocas, como el Protoevangelio de Santiago, del siglo II, donde se narra la historia de María, su origen, y se menciona a sus padres, Joaquín y Ana. A principios del siglo VIII está atestiguada en Oriente la celebración litúrgica de la Concepción de Santa Ana (9 de diciembre).
Pasa a Occidente en el siglo IX,
primero a Italia meridional e inmediatamente a Inglaterra, donde figura el 8 de diciembre con el título de “Concepción de la Santísima Virgen María”. Desde el siglo XII se la entiende en el sentido de Concepción Inmaculada. Con teólogos en contra y otros a favor, la fiesta se va
abriendo camino, ya en el siglo XII surgen una quincena de oficios de la concepción de María. En el siglo XIV la fiesta se hace universal.
El Papa Sixto IV, con la constitución Cum praeexcelsa (1477) aprueba la misa y el oficio de la Concepción de María, compuestos por Leonardo de
Nogarole, y con el breve Libenter ad ea (1480), los compuestos por Bernardino de Nusto. El Papa Clemente XI hace de precepto la fiesta de la “Concepción de la Bienaventurada Virgen Inmaculada” (1708); será Pío IX, en 1863, quien publique el nuevo oficio misa para la Inmaculada Concepción. Con la reforma litúrgica de Pablo VI (1969ss) queda la misa que tenemos actualmente, que tiene de lo viejo y de lo nuevo.
También en la liturgia tenemos dos Fiestas Marianas (que no son solemnidades) La Natividad de María (8 de septiembre). El origen de esta fiesta está ligado a la dedicación de la Iglesia de la Natividad de María en Jerusalén, celebrada desde el siglo V. Pasó a Bizancio y a Roma en el siglo VII. Es una fiesta muy importante en todo el Oriente; está ubicada al comienzo del año litúrgico bizantino. Se percibe la influencia oriental en las fórmulas de la liturgia romana, que son particularmente gozosas, porque celebran el nacimiento de la que, convertida en la Madre del Redentor, fue para nosotros el comienzo de la salvación (oración de apertura de la misa).
La Visitación de la Virgen María (31 de mayo). Esta fiesta está ligada al evangelio de Lucas (1,39-56). Como evento cercano al nacimiento del Señor, la Visitación es ya conmemorada en la semana anterior a la Navidad. La fiesta fue instituida por Urbano VI en 1939, pero era celebrada desde 1263 por la orden franciscana el 2 de julio. En esta fecha, se celebraba en Constantinopla, en la iglesia de la Blakernia, una fiesta mariana de la reliquia del cordón de María
También en la liturgia tenemos dos Fiestas Marianas (que no son solemnidades) La Natividad de María (8 de septiembre). El origen de esta fiesta está ligado a la dedicación de la Iglesia de la Natividad de María en Jerusalén, celebrada desde el siglo V. Pasó a Bizancio y a Roma en el siglo VII. Es una fiesta muy importante en todo el Oriente; está ubicada al comienzo del año litúrgico bizantino. Se percibe la influencia oriental en las fórmulas de la liturgia romana, que son particularmente gozosas, porque celebran el nacimiento de la que, convertida en la Madre del Redentor, fue para nosotros el comienzo de la salvación (oración de apertura de la misa).
La Visitación de la Virgen María (31 de mayo). Esta fiesta está ligada al evangelio de Lucas (1,39-56). Como evento cercano al nacimiento del Señor, la Visitación es ya conmemorada en la semana anterior a la Navidad. La fiesta fue instituida por Urbano VI en 1939, pero era celebrada desde 1263 por la orden franciscana el 2 de julio. En esta fecha, se celebraba en Constantinopla, en la iglesia de la Blakernia, una fiesta mariana de la reliquia del cordón de María
La fiesta que recuerda la visita de María la madre del precursor, ha sido colocada en el actual calendario antes de la solemnidad que conmemora la natividad de Juan Bautista (24 de junio). Se colocó el 31 de mayo para cerrar el mes que popularmente se celebra como el mes mariano, y la fiesta de María Reina, instituida por Pío XII, que antes se celebraba en esta fecha, fue desplazada al 22 de agosto, en la octava de la Asunción de María a los cielos, donde reina junto con su Hijo.
La presencia Mariana en el Santoral; antes se las nombraba como fiestas de la Virgen pero después de la reforma del Concilio se refieren directamente a Cristo: -La Presentación del Señor, (2 de febrero) se celebra 40 días después de Navidad, según un criterio cronológico inspirado en el evangelio (Lc 2,22, de acuerdo con Lv 12,2-8). Es una fiesta que parte de la encarnación del Verbo apuntando hacia el misterio pascual del cual participa María, a ti misma una espada te atravesará el corazón.. (Cf. Lc 2,35). Antes se le llamaba la Fiesta de la Candelaria.
La presencia Mariana en el Santoral; antes se las nombraba como fiestas de la Virgen pero después de la reforma del Concilio se refieren directamente a Cristo: -La Presentación del Señor, (2 de febrero) se celebra 40 días después de Navidad, según un criterio cronológico inspirado en el evangelio (Lc 2,22, de acuerdo con Lv 12,2-8). Es una fiesta que parte de la encarnación del Verbo apuntando hacia el misterio pascual del cual participa María, a ti misma una espada te atravesará el corazón.. (Cf. Lc 2,35). Antes se le llamaba la Fiesta de la Candelaria.
-La Anunciación del Señor (25 de marzo) tiene sus orígenes en las fiestas de la Anunciación de la Virgen María celebradas en Asia menor desde el final del siglo VI. Después de la reforma litúrgica del Vaticano II la festividad ha recobrado su nombre más verdadero: Anunciación del Señor, puesto que como recuerda el Concilio, la verdadera raíz de la grandeza de María es su relación con Cristo.
- El calendario romano contiene además diez memorias de María, algunas obligatorias y otras libres. Se inspiran en episodios de la vida de María o en lugares de veneración especial. Ubicadas en forma cronológica son las siguientes:
- - Nuestra Señora de Lourdes, el 11 de febrero, recuerda las apariciones a Santa Bernadette Soubirous, en la gruta de Massabielle, Lourdes, sur de Francia.
- - Nuestra Señora del Monte Carmelo (16 de julio) está en el calendario debido a su relación con la orden carmelitana, fuertemente mariana y contemplativa.
- - Dedicación de Santa María la Mayor (5 de agosto). En el siglo IV un lugar de culto fue dedicado a la Madre de Dios en Roma, en la colina del Equilino, y que es un canto a la maternidad divina de María.
- - La Virgen María Reina (22 de agosto). Es tradicional en la iconografía; esta memoria fue introducida por Pío XII en 1954 con el grado de fiesta y colocada el 31 de mayo, casi en forma simétrica de la fiesta de Cristo rey.
- - Nuestra Señora de los Dolores (15 de septiembre). Esta memoria tiene su origen en devociones que remontan a la Edad Media. Se expandió por los Servitas de María, para los cuales fue aprobada en 1667.
- - Nuestra Señora del Rosario (7 de octubre). Esta memoria evoca una devoción mariana muy arraigada en la piedad popular. Instituida por Pío V después de la victoria de Lepanto sobre los turcos que pretendían conquistar Europa (7 de octubre) fue extendida a la Iglesia universal bajo Clemente IX.
- - La Presentación de la Virgen María (21 de noviembre). Es una antigua fiesta importante en la liturgia bizantina, celebra la entrada de la Virgen en el templo de Jerusalén.
- - El Inmaculado Corazón de María (sábado de la tercera semana después de Pentecostés). Esta memoria se celebra el día después del Sagrado Corazón de Jesús, como su prolongación.
La nueva edición típica del Misal Romano de 2002 agregó dos memorias más,
- la memoria de la Bienaventurada Virgen María de Fátima el 13 de mayo
- y la del Dulce Nombre de María el 12 de septiembre.
Además encontramos la presencia de María en los tiempos l
itúrgicos; sobre todo en el
tiempo de Adviento, donde la Virgen es la persona que más nos ayuda a esperar la llegada Mesías y las lecturas y oraciones de la misa hacen más referencia a ella.
Es lo que llamamos el Misal de la Virgen María, fueron publicadas en 1986, agregando a las otras misas marianas los dos libros, el sacramentario y el leccionario. Esta colección fue sobre todo a petición de los rectores de santuarios marianos y puede ser considerado como un apéndice del Misal Romano.
Contiene 46 formularios de misas completos, incluyendo los prefacios, que son nuevos en la mayoría de los casos. Y repartidos según los tiempos litúrgicos. Esta colección de misas está dedicada sobre todo a los santuarios marianos donde se celebra la misa en honor a la Virgen de forma frecuente, además a las comunidades eclesiales que deseen celebrar la memoria de María en sábado. Los preliminares explican que durante los tiempos fuertes las lecturas no deben ser de este leccionario sino del leccionario propio ferial.
Las devociones marianas tienen su base más en la religiosidad popular, parten más desde la base que desde la jerarquía de la Iglesia. Hay muchísimas costumbres devocionales; procesiones, novenas, fiestas populares, romerías, peregrinaciones y muchas más prácticas
devocionales.
Hacia finales del siglo X se había difundido la práctica de rezar la oración dominical cierto número de veces todas seguidas.
En el siglo XII, el Avemaría se extendió rápidamente como oración privada, siendo puesta como antífona en el oficio parvo de la Virgen, surgió la práctica de rezar con cordones de Padrenuestros también el Avemaría, 150 ó 50, como para el Padrenuestro; de esta manera surgió el primer Rosario en honor de Nuestra Señora, en el sentido moderno de la palabra.
Esto fue anterior a santo Domingo, cuyos discípulos llegaron a Inglaterra por primera vez en 1221 cuando ya el Rosario estaba ampliamente difundido. La introducción de cinco Padrenuestros para dividir las 50 Avemarías es atribuida con fundamento al certosino Enrique Egher. Durante algunos siglos el Rosario era rezado según decisión personal, únicamente a mediados del siglo XVI comenzó a prevalecer un método uniforme, gracias a la predicación de los Padres Dominicos.
Los Romanos Pontífices y el Rosario
A esta oración le han atribuido gran importancia muchos Papas. León XIII el 1 de septiembre de 1883, promulgó la Encíclica Supremi apostolatus officio, importante declaración con la cual inauguró otras muchas intervenciones sobre esta oración, indicándola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. Entre los Papas más recientes que, en la época conciliar, se han distinguido por la promoción del Rosario, está San Juan XXIII y, sobre todo, PabloVI, que en la Exhortación apostólica Marialis cultus, en consonancia con la inspiración del Concilio Vaticano II, subrayó el carácter evangélico del Rosario y su orientación cristológica.
El Papa San Juan Pablo II el 16 de octubre de 2002 hizo su carta apostólica Rosarium Virvinis Mariae, con una rica teología mariológica y crea los Misterios Luminosos que se agregan a los otros tres, Gozosos, Dolorosos y Gloriosos y se rezan los jueves.
Los Romanos Pontífices y el Rosario
A esta oración le han atribuido gran importancia muchos Papas. León XIII el 1 de septiembre de 1883, promulgó la Encíclica Supremi apostolatus officio, importante declaración con la cual inauguró otras muchas intervenciones sobre esta oración, indicándola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. Entre los Papas más recientes que, en la época conciliar, se han distinguido por la promoción del Rosario, está San Juan XXIII y, sobre todo, PabloVI, que en la Exhortación apostólica Marialis cultus, en consonancia con la inspiración del Concilio Vaticano II, subrayó el carácter evangélico del Rosario y su orientación cristológica.
El Papa San Juan Pablo II el 16 de octubre de 2002 hizo su carta apostólica Rosarium Virvinis Mariae, con una rica teología mariológica y crea los Misterios Luminosos que se agregan a los otros tres, Gozosos, Dolorosos y Gloriosos y se rezan los jueves.




